La Orquesta Filarmónica de la UNAM (OFUNAM) llega a sus 80 años entre luces y sombras. Por un lado, sus directores titulares y huéspedes destacan la calidad de su sonido, su oficio y prestigio dentro y fuera de México, una agrupación consolidada que ha rejuvenecido y ha alcanzado escenarios internacionales, como el Cadogan Hall, sede de la Royal Philharmonic Orchestra.
También está el otro lado, donde la agrupación que cuenta con 105 miembros llega a este punto de madurez sin un director titular, con la necesidad de ampliar su repertorio con obras de Bach, Häendel, Haydn, Mozart y Schubert, de estrenar más obras de compositores mexicanos y salir de la sala de concierto; plantearse la importancia de grabar discos con sus conciertos emblemáticos y la inclusión de más solistas mexicanos.
Aunado a esto, la agrupación no puede aspirar a la perfección mientras sus intérpretes alternen su trabajo orquestal con otras actividades académicas o subempleos, sin dejar de lado que los músicos demandan apoyo para la compra de insumos.











