Poema de Gilberto Piña Vela

El poeta nació en la colonia Calzada Larga, en el municipio de Villaflores, Chiapas. Entre sus obras publicadas se encuentran Hermenéutica y C. Sociales (FES Acatlán, UNAM, 2004), Poesía y palabra, Revista El Perro Azul y De Dickens y otros cuentos.

Un poema

Un poema,

una luz y otra luz,

una llamada,

un racimo de palabras,

una flor encendida,

una mirada,

una palabra que revive,

un espejo que refleja

lo que el poeta concibe,

un fuego que no se apaga,

una voz viva que desde dentro nos habla,

una pena que nunca se acaba,

un canto a flor de piel,

un amor vivo,

un rencor con la amargura de la hiel,

una luz que del lenguaje levanto,

un profundo respiro,

oscuridad alumbrada,

una pasión que no se ha ido,

una emoción que no se consume en la llama.

Una herida que está siempre abierta,

que queda plasmada,

en una casa desierta.

Una noche a veces tranquila,

a veces serena,

y otras más,

que nos mantiene en vela,

noche de rima engalanada.

¡En fin! Un poema,

un dolor de nadie,

un dulce sueño,

una palabra suelta

una voz sin dueño.

Una tentación,

una añoranza,

una tristeza amarga

que por la sangre avanza.

Lluvia de luz en el alma,

Una elegía, una ovación,

un conjuro o maldición,

un lugar en calma,

un recuerdo abandonado,

que está quieto y callado,

un latido que sale de un costado,

un vacío que no se ha llenado.

Un beso a veces rimado,

¡qué no se ha ido!,

¡qué está en palabras repartido!,

¡otra vez!

Un poema,

¡un poema!

Un hondo pensar

donde se recrea el ser

o se inventa el estar,

lengua rebelde,

donde lo blanco no es blanco,

ni tampoco el árbol tan verde,

un arcoíris pintado,

del color del canto,

un paisaje

sin horizonte a mirar.

Metáfora sin fin,

torrente que murmura,

metamorfosis plena,

luz de sol que de tarde madura,

eco que cae

en un estanque de palabras,

noche desvelada,

de miradas una marejada,

luna reflejada,

muerte retratada,

cuerpo trémulo en lo oscuro,

soledad que muerde,

franca rebeldía,

grito mudo en un muro,

silencio roto,

una revolución añeja,

un mundo de señales sin dirección,

una lastimosa queja,

una vocación.

Sin alquimia fórmula perfecta,

una voz sin timbres,

solamente una voz,

una alcancía de sueños

que luego guardamos,

una cuerda de expresiones que se tensa,

un tocar suave de tus manos,

puente de versos

dnde se seca la desnudez de lo que pensamos.

Trigal de signos,

camino sin andante,

fénix en una voz resucitada,

palabra rota

en el beso del amante,

ceniza perenne y encendida,

que se merma más no se apaga,

en un hoja

una tormenta expresada,

una lluvia hablada,

una perfecta alquimia fórmula;

lengua que arde,

cielo que el horizonte se pierde,

que de mañana no vuelve

y tampoco de tarde.

Pájaro

que de tarde volando,

la puerta del cielo

con un ala está tocando,

flor que sin pétalos se derrama,

en el rocío de una mañana.

Pero dime tú

si no es poema,

todo esto junto o separado.

¡Vaya dilema,

habitante de palabras!

¡Que no quepa duda,

que si tiene poesía,

entonces es un poema!