Escritor y poeta originario de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Para comentarios, escribir al correo [email protected].
ITA
¡Mi abuela es otro arte!
Es un paisaje hecha mujer,
es el amor de otra vida,
es un recordar a la deriva,
es un deleite aquí tenerte,
en el callejón de una muerte,
en la búsqueda de lotería,
en la quiniela que terminas,
en la que aún perpetua,
es sombra divina
Entre cartones y bolsas
de plástico y cartón,
de mimbre y de agujas,
administras mis juguetes
evitando otro regaño
Eres mujer, sí, y sin embargo,
comprendo que me entiendes
muy a diario, ¡respirando tu ser!,
un ser que contemplo en los límites extasiado
de Agustín Lara murmurando,
de tus monedas oxidadas,
del caramelo amargo
De tu cómoda de gavetas amplias
como tus lindos ojos color rosario,
con esa sonrisa tuya acompañándome
a mis primeros saberes
en camión o caminando,
cuando se fue
No encontré jamás
más medida en el espacio,
que llenara los tibios dedos
de tu gloriosa mano.
Tú, tan grande de pensamiento,
de flor, de mariposa,
de olor entre tus brazos
¡Como te extraño, Ita!
al contemplar tu caminar
sin tener que mirar
que no transpiras a mi lado
Protegiendo como siempre
el presuroso regaño,
tu palpitar de madre, de hija,
de esposa, de mujer,
de obscura soledad que no sabré
por mis precarios años
Del mágico nacer
de un amanecer en capullo,
del minuto a minuto
parpadeando senderos de luz
¡De sol, de brillantez!
¡Tu salida inesperada!
Evoca en mi esa bella mirada.
¡Que no hay nada más bello
que pensarte enamorada!
Del teléfono en enredadera
de la cola de gato, del maguey
del olor a nardo, de la flor de mayo,
Ita, ¡cómo!, ¡cómo te extraño!
Y en esa tina mirabas,
acomodadita en primavera,
escurriendo jabón de olor,
frescura de amor y desencanto,
llorando un dolor,
reclamando en desazón,
lo caótico del corazón
¡Te amo porque me enseñaron a amarte!
¡Te amo porque entendí qué era cuidarte!
Te amo porque fuimos juntos
de esa mano, que en la tristeza olvidaste,
creyendo ocultar, lo que te brota a diario
¡Qué eres vino y sangre!
Que jugando al hotel
desenredaste a un ángel.
¡Reíste hasta el llanto!
Como flor en pétalos de tu jardín,
de las primeras letras, aprendí,
con el juego aquel del caballo,
con tu sonrisa tenue,
simulando un gran mosaico
Eras linda y no lo vi…
Prefería sentir que no lo vi,
porque alguien impulsó la competencia,
porque alguien me hizo partidario,
porque te faltan cinco renglones.
¡Porque eras inteligente hasta el cansancio!
Y yo mentí…
Y tu corriendo, dibujaste otro escenario,
que mi madre cruel
castigó con frenesí, del grito aquel
que pretendía ser leal,
¡que pretendía amarme tanto!
Fuiste cruel, pero esa crueldad,
fue grabada,
y almacenada en el armario.
A fin de cuentas, te amo,
te amé y más te amo,
casi a diario,
hasta el cansancio











