Nació en la colonia Calzada Larga, en el municipio de Villaflores, Chiapas. Entre sus obras publicadas se encuentran Hermenéutica y C. Sociales (FES Acatlán, UNAM, 2004), Poesía y palabra, Revista El Perro Azul y De Dickens y otros cuentos.
En la ciudad…
Han callado los montes,
ha dejado los ríos sus murmullos,
en las calles de piedra,
el río se ha vuelto piedra,
se han levantado montes que no son montes,
esbeltos.
Los árboles han dejado de moverse
al libre antojo del viento,
el viento que raramente entra en esta casa que no es casa,
solo en la noche,
los perros lloran por el horizonte.
la muerte ya no camina por los campos,
ahora con los huesos descalzos,
se arrastra,
por cualquier coladera,
y te mira con ojos que no son ojos,
llega con ese cansancio,
a las calles,
a la oficinas,
a los edificios,
donde raramente los árboles
se expanden,
como lo hacen en la luz,
en la tierra,
en el agua,
y son pobres y tristes árboles.
El hombre no solamente se come así mismo,
se come a la tierra,
se come sin cuerpo,
y se queda sin casa,
sin camino,
se queda sin tierra,
tierra que ha dejado de ser tierra,
que ha dejado de tener pájaros,
primaveras,
reverdeceres que reverdecen.
Se ha callado el mundo,
sus amaneceres,
hasta las hojas que por el suelo se arrastran
se callan,
no le hablan a lo vivo de lo muerto,
los antiguos hijos de la tierra,
que no miran el cielo,
que no acarician una piel,
por acariciarla,
habita en los hombres lo obscuro,
se han vuelto como la piedra.
Un instante,
un segundo,
un momento,
es la vida,
vida que es suspiro,
que es aire
y más que eso;
no ha quedado refugio,
todo es de la máquina,
los corazones,
las decisiones,
los pensamientos,
y siguen comiéndose unos a otros,
en las calles,
en la oficina,
en las casas.
La vida la convirtieron en casa de piedra,
donde aprender a comerse,
a ser máquinas,
de trabajo,
de sobrevivir,
no importa,
más que ser máquinas.
Máquinas donde no hay corazón,
donde no hay oídos,
donde no se escucha al mundo,
donde no se mira al mundo,
al río que viaja en la madrugada,
flor que saluda a la mañana,
luz que todo toca,
que lo obscuro lo vuelve penumbra.
Estamos perdiendo,
dia a día,
estamos perdiendo
el día,
sin casa,
sin camino,
camino que es vida,
camino que es caminar.
Las voces,
que ya no son voces,
que se han apagado en las gargantas,
que todo engullen,
que todo tragan,
pensamientos,
tu voz,
vidas,
gargantas que engullen día a día,
gargantas que te han vuelto alimento,
no hay medicina para ese mal,
no hay alimento para esa hambre desmedida,
han tragado mundos,
vidas,
hambre que no quiere comida,
Hambre que no le basta tu vida.
Así es esta casa sin casa,
y todos no estamos volviendo
maquinas sin vida,
maquinas que no comen,
pero al final te comen,
casa de metal,
que todo construye,
que todo compra,
cuerpos,
almas,
seres,
porque aquí todo se vende,
lo que no se vende hay que matarlo,
borrarlo de la memoria.
Y estamos solos,
sin canción para alegrar la vida,
solos,
aquí en el corazón de nuestro camino,
aquí en nuestro andar,
en el pardear de la mañana a la noche,
sin árboles,
sin flores,
sin luz,
sin tierra,
sin corazón,
sin mundo para amar,
solos, tan profundamente solos,
pero no llamamos,
como animales nos apareamos,
simulamos amor,
levantamos la vista
para engullir al que nace
y al que va a nacer.











