Poemas de Gilberto Piña Vela

Poeta oriundo de la colonia Calzada Larga, en el municipio de Villaflores, Chiapas. Entre sus obras publicadas se encuentran Hermenéutica y C. Sociales (FES Acatlán, UNAM, 2004); Poesía y palabra, Revista El Perro Azul y De Dickens y otros cuentos.

Intento con mis palabras

No puedo tocar con mi mirada

el color de tus ojos,

tampoco arrancar de mis pensamientos la luz de tu mirada,

no puedo quedarme en ti

a pesar de querer quedarme,

en ese territorio extenso y esencial.

Intento con mis palabras

dibujar una imagen

de tu sonrisa solitaria,

de acompañarla con mi sonrisa

y que la compañía no sea imaginaria;

que no suenen solos

tus pasos sobre la tierra,

o sobre el cemento de esta ciudad desierta.

Intento con mis palabras

quitarme el miedo

de estas ilusiones mías,

de estos desvelos de madrugada,

y aun así;

intento con mis palabras

un puente entre tu alma y mi alma,

aunque no sea grande,

ni ancho, ni largo,

tan solo un puente

tal vez

donde quepa mi mirada,

donde se quede

no sé cuánto,

pero que se quede

por la tuya acompañada

¡Protesta, corazón!

¡Protesta, corazón!

En esta oscuridad,

preso de un espacio

que me salva el respirar,

que el aliento de tu boca

ya no puedo saborear;

preso de un sistema

que mi espíritu ha puesto en dilema,

donde la vida no vale lo que debiera,

donde vale más un poco de dinero

que un fulano cualquiera,

un fulano que puede ser,

tú, yo o aquel;

¡no puede ser

que a estos parajes hayamos llegado!

que lo más preciado hemos olvidado,

¡preso de un sistema!

Estos versos de angustia,

de desesperación y desvelo,

de esta asfixia de libertad,

colgada de un cubrebocas

va la vida acompañada,

por esta realidad que no es ficción,

ese horror y fatalidad,

tiempos de terror,

de miedo, del horrible miedo.

Ha traído el virus tanta pobreza,

ha sacado toda la inmundicia

de un sistema llamado democracia,

que se ha olvidado de la justicia

de la importancia vida humana.

El pobre que no tiene paz,

sale y busca agua y pan,

y no tiene el derecho

ese que lo trajo aquí a la vida.

En un suspiro nos mata,

en un respiro nos vamos,

no alcanza el aire

que mordemos con desesperación,

aire que se vuelve dinero,

dinero que se vuelve asesino,

porque es necesario tener en el monedero

para poder sustentar de un enfermo la vida.

Brotan mis flores,

cubiertas de tristeza,

porque la vida en pandemia

le han puesto precio,

pero van mis flores,

van como saetas,

van con mi desprecio de poeta,

por lo necio,

lo terco,

lo lerdo,

de seguir defendiendo el precio,

y traducir así el vivir,

y pensarás

¿qué te quiero decir?,

ver toda la belleza,

aun si el final ya llega;

no seas rehén,

y con toda tu entereza,

defiende lo justo,

y cuando no sea así,

y siempre ante ello,

¡protesta, corazón, protesta!