Escritor oriundo de la colonia Calzada Larga, Municipio de Villaflores, Chiapas. Entre sus obras publicadas están: Hermenéutica y C. Sociales. FES Acatlán, UNAM (2004); Poesía y palabra, Revista El Perro Azul y De Dickens y otros cuentos.
Espiral
A candelaria Molina Zambrano
¡Miente oh sol y dime!
que en alguna alborada,
tus rayos no se iluminan
por los ojos de tu amada.
Esa que tu corazón exprime
cuando su luz difumina,
lo que en tu corazón se asoma
que de tanto estrujarse gime,
y tu cuerpo sin hambre mina.
¡Qué por no llorar tú, llora la luna
que presurosa guarda,
en noches sin fortuna!
¡Tú, corazón contra el cual no hay arma!
¡Qué también la noche mienta!
Noche sin luz, ni sombra,
¡La terrible e imborrable noche que atormenta,
y en la cual mi boca te nombra!
¡Qué tu cuerpo suave y terso
ya no sea esta mi maldición!
Porque se cierran mis labios por el recuerdo de tus besos,
besos que me faltan, hiriendo mi corazón.
Sí en las sagradas aguas de estas rimas
te llaman mis versos presurosos,
versos sueltos y tristes que no escatiman
las palabras mudas que guardan mis labios amorosos.
¡Si fueras flor tocara tu corola!
En la candencia cómplice que la noche me permite,
si fuera mar en el rompimiento de una ola
que como agua mis pasiones agite.
Pasiones que el tiempo deshoja
pasiones que se pierden en mi piel,
que la ternura de la primavera las recoja
más no el invierno de hiel.
Te quiero más callado y a solas
pero te quiero en todo momento,
como santo con aureola
como pecador con tormento,
así vas tú, desnuda en mis pensamientos.
Quererte yo así, tan simplemente,
haciendo esfuerzos en mi corazón cansado
cansado de que no te apartes de mi mente,
de un corazón viejo, amante y descarado.
Y tu cuerpo sin hambre mina
que de tanto estrujarse gime,
por lo que en tu corazón se asoma
cuando tu luz se difumina,
esa que tu corazón exprime
por los ojos de tu amada.
Tus rayos no se iluminan
que en alguna alborada,
¡Miente oh sol y dime!
Andares
I
Soy una palabra
una respiración que fenece,
fuego en lo oscuro
un árbol que reverdece.
Soy poesía
llovizna de palabras,
rocío de rimas por la mañana,
en la calle, en el niño, en el agua;
¿A dónde has de ir, que no me encuentres?
Si soy el horizonte,
el paisaje verde,
el viento en el monte.
II
La voz que no hablas,
el dolor que el cuerpo te muerde.
Soy un instante, un momento,
un poeta que recuerde,
la importancia en el verso del aliento,
los labios con que te besas
un espejo sin memoria,
unas lágrimas gruesas.
Soy carne y sangre en esplendor,
una luz en tu mirada,
un capullo de flor,
una cigarra,
un canto en el viento,
remolino de palabras.
III
Un poeta en lo oscuro,
cuando no hay más luz que el verso
y no se está seguro
en las rimas de ese universo.
Y hablo poesía,
y canto a la flor,
en rimas dibujo el alma mía
y en versos le escribo al amor.
Me inspira la musa
aunque no me deje el dolor,
¿Cómo no cantarle a la flor?
Flor del alma mía,
¿Qué poeta puede vivir sin poesía?
Sin ritmo, ni cadencia,
¡Qué terrible sería la vida!
¡Qué demencia!











