El escritor es originario de la colonia Calzada Larga, en el municipio de Villaflores, Chiapas. Entre sus obras publicadas se encuentran Hermenéutica y C. Sociales (FES Acatlán, UNAM, 2004), Poesía y palabra, Revista El Perro Azul y De Dickens y otros cuentos.
En Cuernavaca
Entonces me enamoraba de la noche,
de los cuerpos enredados en las cadencias,
de lo absoluto entre tú cuerpo y mi cuerpo,
del aire que escapaba de nuestro beso.
Entonces vibraba la vida,
en la garganta tuya donde caían mis besos
cómo llovizna de primavera,
cálidos como la flor de los tabachines en rama,
así, noche a noche te soñaba,
en mi piel perfumada de la tuya,
imaginando cosas que le contaba
al silencio en torno mío.
Así, entre juventud y risas,
asoma todavía en mis recuerdos
los bordes de tu falda,
el color de tus muslos,
las canciones que me cantabas,
así, embriagado de tu presencia,
de tu cuerpo fundido en mis brazos
como si ahí hubiere nacido,
cómo si ahí hubiere descubierto
que se está un poco más vivo
en medio de los muertos,
ahí viví contigo,
ahí fui yo quien del beso tuyo
hacia su elixir constante,
para vivir, para soñar,
para cada noche en Cuernavaca amarte.
Viví, apasionado de todo lo que eras,
loco, desesperado, pero al fin
en este insomnio de la locura
me doy cuenta que he sido feliz,
que no me tortura la pena,
que he sido amado y es bastante,
y cuando llegue la muerte,
si se disfraza de ti, te prometo un buen talante
El sonido de tu nombre
Quien diga que no he amado miente,
que no se han ido en papel
girones de mi pecho y de mi piel,
¡miente!
Yo no tengo mucho,
tan solo palabras para amarte,
pero tengo,
tengo el sol,
la luz de la luna,
la señal de mi corazón,
la luz de mis ojos,
una mirada y otra,
que se extravían,
en el fondo de tu mirada clara.
Y para mí voz
tengo tu oído,
y para tu beso,
mis sentidos.
No tengo mucho,
pero si palabras para amarte.
Yo también me desgarro en palabras,
yo también te he entregado mi alma
en versos que acompaso con tu presencia,
y va viajando en mis palabras
la esencia de este sentir.
iMiente, cruelmente miente!
Por eso, noche a noche
te leía poesía,
por eso, noche a noche
sonaban en tus oídos mis versos
como sonaba en la sangre de mi pecho
el sonido de tu nombre











