Poemas de Octavio López Rojas

Poemas de Octavio López Rojas

Poeta originario de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Nació el 31 de diciembre de 1973. Para comentarios, escribir al correo [email protected] de mar

El no dormir,

despierta al tripulante en este barco del vivir,

navega el almirante recreando el sin sentir,

fulminando el horizonte.

A la postre, un sensible marinero,

queriendo compartirla risa del hablante,

de un cerebro cortante, de alguien sin dinero.

Y tanto va al mar aquel hombre

que inquieto, en la nostalgia metafórica,

eriza con cuchillos de metal, la suave luz de la memoria,

de mansa y flotante boca, que busca fiel, algo de gloria.

Es un barco en enemistad, un barco en alta mar;

transitando en la historia ¡Un barco sin igual!

¡Barco de piratería! ¡Como yo querría!

Es un barco a la deriva el que me provoca,

el suave aliento, tenue y triste,

de tu sensual boca.

El mar no ha de admitir que tu ola no ha crecido,

que se entrega en desvaríos incesantes de dormir,

que mi pecho va vacío, en la espera loca del destino.

¡Un buitre no ha parido!

¡Tan cruel como la hiel de tus sentidos!

El mar puede admitir que redoblas mis sentidos.

El amor es como el mar,

que a veces va, que a veces, que a veces,

más no se sabe hasta donde es ese que a veces.

Sin saber cómo ni cuándo a mi playa se aproxima,

una barca de madera, sin más pasajeros

que una dama de alegre sombrilla,

¡Que no es sino el alma mía!

Que a mi playa llega entonado alegres melodías.

Vestida de mar, de amor y de mar,

vestida de viento fugaz y de la tenacidad del sol,

de tu luz en el salitre y de aquel planeta de sal,

¡Aroma en vendaval! Desgarrado de huracán,

¡Avasallante llega la brisa de tu canto!

¡En Puerto Arista!

Donde quizás ya no exista… más.

¡En selva de de oro violeta, Amatista!

con voz en coro de huracán ¡Como alquimista!

Con labios de mujer el andariego marinero va,

caminando en desapegos con su barro y su cincel

recordando el verso aquel,

verso de alfarero del que yo más quiero.

¿Será de Dios acaso? ¿Será gaviota en el ocaso?

O será el instinto animal, de no tenerte, hoy,

aquí entre mis brazos.

Sin razón

Te busca mi corazón

aun no entiende lo que busca,

lo duda, lo observa en canción,

como un pájaro ausente,

que huyendo de tu frente

se postro para siempre, a mi lado.

Como el dardo envenenado

que clava mi espacio abierto

pero enmudece el cerrado,

como una coraza que no puede ver

doliente, de deseo amargo,

caliente como la llama

aquella de tus desparpajos,

del resplandor de tus dientes,

atados, que devoraban en palabras

mis nublados ojos claros.

Como mirar y mirar hacia otro lado,

si eres tú, como romero en corolario,

que despides aromas de mujer,

de gesto duro, ¡embriagado!

¡Cómo ansío tu pecho en mi pecho,

tu desdén y tu amparo!

Tan solo, quiero estar solo, a tu lado.