Poetas abren sus heridas en versos

"Sara Regalado * CP. ""La dulce herida de estar vivos"" es el título del recital poético, que sobre todo tiene que ver con la vocación del poeta, de llevar al límite sus sentimientos, buenos o malos, masticarlos, saborearlos y llevarlos al papel con ayuda de la tinta.

Y en torno a esta vocación se reunieron justamente seis poetas: Sllenii Sánchez Gabriel, originaria de Oaxaca; César Trujillo, Ameht Rivera y Rodolfo Girón, nacidos en Chiapas; y Herminia Alemañy y Edgardo Nieves Mieles, llegados de Puerto Rico.

El recital, organizado por Colectivo Prolética, inició con la joven voz de Sllenii Sánchez Gabriel, que entre otros poemas, compartió ""Óxido"": ""Ya que aventaste la primera piedra / a lo que pudo ser, / llamarse / nuestra casa. / No puedo quedarme a observar / cómo caen los trozos sobre este fango de tristezas, / no quiero vivir entre las ruinas secretas de la luz, / vislumbrar tus oxidadas manos / levantando la cortina del recuerdo. / Descalza me voy. / (Descalza pisé tu calle, tu casa, tus mañanas) / y al apagar la luz, alfileres de sol / me disecarán tras cruzar la puerta. / A decir verdad me quedaría / a descubrir entre el polvo las ventanas. / Intentaría reparar lo que sé desde siempre no tiene remedio. / Me quedaría / si en mitad del silencio / tu calma trepara mi columna / y gritara mi nombre la inocencia.""

César Trujillo, por su parte, leyó algunos fragmentos del capítulo ""Bitácora de lo perdido"", de su poemario inédito ""Sintaxis del otoño"", en donde plasma una añoranza por lo consumido en su tierra, Yajalón: ""Se perdieron las risas; / uno a uno se fueron extinguiendo los rebeldes. Éramos tan sólo unos cuantos / pero nuestros pasos revolucionaban la tierra. / No hay más piedras: / fueron sepultados con nuestro pasado, / enterradas vivas con nuestros recuerdos debajo del asfalto. / Murieron como todo lo que toca el tiempo. / Sólo queda tatuado nuestro nombre, / el arquetipo de que en aquel cielo fuimos niños jugando a vaqueros, / despedazando el mundo con canicas"".

La primera mesa concluyó con Herminia Alemañy y sus poemas llenos de ironía, sarcasmo y humor, como ""Cavilaciones de una araña boba"": ""No tengo que esperar a celebrar / nuestro aniversario de plata / para darme cuenta que además / de ser tu agente literario, / agenda cultural / esposa, / empleada doméstica / y servidora sexual / (en ese estricto orden), / soy una pieza más / de un exquisito y opulento decorado. / Tampoco tengo que esperar / a celebrar nuestro aniversario de oro / para notar que diariamente / nos deleitamos inyectándonos / pequeñas dosis de veneno / como deliciosa pareja de arañas. / Pero tú, amor, / tendrás que esperar a que encuentre, / durante esas noches de insomnio / el veneno adecuado / que me convertirá en una viuda negra"".

La segunda mesa estuvo compuesta por Ameht Rivera, Rodolfo Girón y Edgardo Nieves Mieles, quienes hablaron de libertad, de la ciudad, de amor y obsesiones en las relaciones, de erotismo, de poesía.

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