Posada Real con concepto social

"Verónica Huesca * CP. Con el fin de impulsar el desarrollo, la dignidad y la profesionalización de la mujer indígena, la empresaria Judith Yanini creó el hotel Posada Real de Chiapas.

Ubicado en Francisco I Madero Número 19, en el Centro Histórico de San Cristóbal de Las Casas. Este lugar también funge como Casa Museo, albergando las creaciones textiles de las mujeres indígenas, así como exposiciones de artes plásticas y presentaciones de ballet clásico y música.

""Ésta es mi casa familiar, la casa de mis tatarabuelos, y se fusionó creando un concepto para hacer un hotel. Mi padre, Vicente Yanini, inició el proyecto en 1994; desgraciadamente no progresó por la situación de esa época (EZLN) y por razones económicas"", cuenta Judith Yanini, originaria de San Cristóbal, con una experiencia de 32 anos como empresaria.



Un sueno compartido hecho realidad

""Fue hace 3 anos cuando empecé a viajar a Chiapas, porque yo nací aquí, pero viví en México, donde me establecí como empresaria. Entonces comencé a viajar con mi papá, cuando tuve la oportunidad de crear los grupos de mujeres empresarias en el estado y venía con frecuencia, y me fue atrapando la ciudad, mi gente, los indígenas, y también mi papá me atrapó con el proyecto. Fue tanto el enamoramiento que gracias a Dios logré concretar este sueno, crear el hotel como mi papá lo había planeado, pues él se fue antes de tiempo"", agrega.

En esta casa había originalmente 19 habitaciones dispuestas en amplios corredores. Alrededor de los patios centrales existía un sitio de caballerizas que fue construido en el siglo XVIII bajo la dirección del arquitecto José Z. Flores, que disenó obras muy importantes en la localidad; una de ellas, el palacio municipal, que fue remodelado a principios del siglo XX.

Fue residencia de los descendientes del capitán don Andrés de la Tovilla, fundador junto con Diego de Mazariegos de Ciudad Real, hoy San Cristóbal.

En el siglo XIX y XX estuvieron residiendo, hasta su muerte, el abogado político, periodista y literato Timoteo Flores Ruiz y su esposa, Josefa de la Tovilla.

""Yo, que trabajé hace muchos anos por el desarrollo y la profesionalización de la mujer, cuando llegué aquí, le quería dar un concepto distinto al hotel y se me ocurrió hacer un homenaje a la mujer indígena, creando un hotel temático con un concepto de ayuda social, ensenando al turista nacional lo que para la indígena y las etnias significa el bordar su historia en los huipiles donde plasman su concepción del universo, su visión cósmica, su vida y su cultura"", comenta con entusiasmo Yanini.

De este forma, el hotel funge como una especie de corredor turístico, ya que el antropólogo Julio César Domínguez Díaz fue el encargado de hacer la curadería del museo. Se montó la exposición de todos los textiles que hicieron las cooperativas de mujeres indígenas, mismos que se colocaron en cada uno de los cuartos, y también bordaron colchas, cojines y cobijas, para ser utilizados, de tal manera que si un turista después de leer la ficha técnica desea adquirirlo, se vende al precio de la cooperativa, a fin de que no exista un intermediario que lucre con las piezas.



Un recinto para la cultura

""Por otro lado, la casa tiene un centro de esparcimiento, donde se promueve la cultura; hacemos exposiciones, presentamos ballet, conciertos y está abierta para quien desee mostrar su talento. Estoy feliz por haber hecho realidad este sueno de mi papá y darle esta concepción social"".

Y por si fuera poco, el diseno y la decoración de la edificación conlleva la simbología maya y el concepto de Kukulcán y Quetzalcóatl, que es la definición del infinito y se refleja en el diseno de las escaleras y las ventanas. De igual forma, se decoró con aquellos animales que se utilizan en los textiles, como palomas, sapos y guajolotes, que en conjunto crean un ambiente cálido que evoca el respeto por nuestros indígenas y nuestra cultura maya, sintiendo aquí la calidez de un hogar.

"