"México * El Universal. ""Los cazadores de microbios han tratado de identificarlos. Y al hacerlo han hurgado a tientas y cometido errores y alimentado falsas esperanzas. Algunos de ellos fueron muy osados y murieron a causa de esos inmensamente pequeños asesinos que estaban estudiando..."".
Así describe Paul de Kruif en su libro ""Microbe hunters"" (publicado en 1926) la ardua caracterización de esos agentes infecciosos. Pero la expedición científica a los confines del mundo microscópico nunca termina y, con el apoyo de las modernas herramientas de la genómica y la biotecnología, ha logrado grandes hazañas recientes, como lo muestra el trabajo de Susana López Charretón.
Poco después de que se celebre el Día Internacional dedicado al género femenino, la viróloga del Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM recibirá, junto con cuatro investigadoras de otras regiones del mundo, el Premio L'Oréal-Unesco para las Mujeres y la Ciencia 2012 por haber identificado los procesos básicos de ingreso y sobrevivencia de los rotavirus dentro del organismo humano.
Estos virus de la familia Reoviridae, llamados así por su forma redonda (rota en latín significa rueda) generan trastornos gastrointestinales y deshidratación -sobre todo en niños pequeños-, cuadros que producen una alta demanda de hospitalización. Cada año generan más de 500 mil muertes, según datos de la Organización Mundial de la Salud.
""Son siete grupos de virus, pero el 'A' es el más importante como agente etiológico (causante) de diarreas infantiles; es el que ataca más severamente a las personas y genera mayores problemas de salud; por eso nos enfocamos a su estudio"", narra la investigadora del Departamento de Genética del Desarrollo y Fisiología Molecular del IBt.
Acción invasora
El descubrimiento de los rotavirus se remonta a 1976. La doctora López Charretón empezó a estudiarlos cuatro años después, como parte de su trabajo de tesis de licenciatura en Investigación Biomédica Básica, cuando aún era escaso el conocimiento científico que se tenía sobre ellos.
""Entonces era un virus nuevo. Y como mi formación fue en biología molecular, nos enfocamos a caracterizar molecularmente cómo hace para entrar a la célula y multiplicarse dentro de ella"", recuerda la especialista. Ahora, gracias a su labor (y la de unos 100 grupos de investigación en el mundo que trabajan con él) se conocen más detalles de ese agente.
Uno de los hallazgos relevantes fue que los rotavirus tienen tres capas de proteína, pero carecen del envoltorio lipídico (material graso) externo que rodea a otras clases de virus, como los de la influenza. También se ha visto que sólo se replican en las células localizadas en la punta de las vellosidades del intestino delgado, pero no afectan a las demás en su trayecto.
""Para infectar a las personas tiene que pasar por la boca, las mucosas, la piel, pero no infecta a ninguna de las células en esas zonas, sólo a las del intestino delgado. Eso es muy particular y por eso hemos trabajado durante mucho tiempo para entender qué ve el virus en esa células y que no encuentra en otros lados"", acotó.
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