Como un encuentro de “meros vasallos” y con ausencia de académicos y ciudadanos es como el historiador Felipe Echenique calificó la mesa de funcionarios en el Museo Nacional de Antropología, en donde titulares del INAH defendieron el salvamento arqueológico del Tren Maya y la construcción de los Parques de la Memoria con vestigios prehispánicos hallados en el paso de vía del tren.
“Vasallos estrictos a lo que dice el señor presidente. Sin embargo, el señor presidente está sujeto a la ley, no es cualquier personaje, no es Carlos V, no es Fernando VII, es un tipo que tiene funciones, y su función es proteger la investigación, la conservación, la divulgación de la antropología y la historia”, refirió Echenique, y agregó que los críticos del INAH no se oponen al desarrollo de las zonas, pero “el Tren Maya no ha beneficiado a las comunidades de la Península”, afirmó en la mesa “¿Construimos pirámides? Los parques de la memoria de Quintana Roo y Campeche”, organizado por la Dirección de Estudios Históricos del INAH.
Ahí también participaron los arqueólogos Carlos Navarrete, Daniel Juárez y Sara Ladrón de Guevara, el historiador Cuauhtémoc Velasco y el antropólogo Bolfy Cottom.
Recurren a tribunales
Ante la dimensión de la destrucción arqueológica, dijo el historiador, la única solución es hacer cumplir la ley con demandas, las cuales ya están en proceso de preparación legal, reiteró el arqueólogo Jesús E. Sánchez. Para Echenique, las declaraciones de los funcionarios la semana pasada fue “una confesión de parte” de un crimen federal, que es destruir zonas arqueológicas.
Por su parte, Jesús E. Sánchez señaló que uno de los problemas principales es “quién es la persona que dirige el Instituto. “Estamos forzados a modificar esta situación, en donde los funcionarios del INAH se escudan en la propia institución para hacer lo que se les dé la gana; el primer problema es quién dirige a nuestra institución, que es Diego Prieto, él es quien dirige a nuestra institución, aunque ya no esté al frente, el actual director fue impuesto por él, así como todos los funcionarios, hasta el menor fue impuesto”.
Carlos Navarrete, investigador emérito del INAH y arqueólogo en la zona maya de Guatemala, dijo que su preocupación mayor es que este modelo de salvamento arqueológico (y la destrucción intencional de vestigios) pueda replicarse en Centroamérica, en el marco de las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum de conectar la Península de Yucatán con Guatemala y Belice a través del Tren Maya. “Veo como un peligro que se tome el ejemplo mexicano”, añade.












