Presentan el Teatro de las Oprimidas

Presentan el Teatro de las Oprimidas

Dos temas frescos de la realidad que vive nuestro país es la propuesta del Teatro de las Oprimidas, relatado por mujeres que dan vidas a historias desgarradoras cercanas a nosotros, como la migración y la trata de personas, para dejar en la mente de los espectadores una reflexión y que desde ahí comience a surgir el cambio.

Estos viernes y sábado en el espacio Telar Teatro que dirige Carlos Ariosto Alonzo, el colectivo El Taller montó dos obras contemporáneas. La primera, Mujeres de a pie, comunidades sin fronteras, contó con las actuaciones de Itzel Sánchez, Aurora Serrano, Mónica Ponce, Chave Romero Gabriela Cortés; y en la música, Arturo Muñoz. La segunda obra se llamó Buscarte, con las actuaciones de Monse Hernández y Gabriela Cortés.

La primera obra con la propuesta del Teatro de las Oprimidas relató las historias de tres mujeres centroamericanas que sufren violencia en distintas formas, por lo que deciden abandonar sus lugares de origen. Una de ellas es la hija mayor, y aunque se encuentra lejos de su país, ella manda dinero para sus hermanos. Después de un tiempo regresa pero, al enfermarse, su familia le da la espalda.

La segunda es una joven de secundaría que conoce a un chico en redes sociales y se va con él. El tercer personaje es una mujer casada que dice sentirse mejor cuando su marido se va de “mojado”.

En cuando a la obra Buscarte, es una puesta en escena que se enfoca en la trata de personas, a través de una investigación que se hizo con jóvenes que han pasado por este problema, y muestra cómo las enredan y las envuelven de tal manera que caen rendidas a los pies de los padrotes. También plasma cómo los “caimanes” (conquistadores) envuelven a las mujeres prometiéndoles un mundo mucho mejor.

Mónica Ponce, directora de la obra, explicó que estos conquistadores llegan a los pueblos de las jóvenes y empiezan a cortejarlas, pero si pasan más de tres meses y ellas no acceden a las peticiones de estos personajes, ellos se hacen a un lado, pues se dan cuenta de que no serán fáciles de convencer.