"Sara Regalado * CP. Como resultado de un trabajo multidisciplinario de investigación sobre las tradiciones musicales y dancísticas de Chiapa de Corozo, se presentó, en el atrio de la Iglesia de Santo Domingo de aquel municipio, la ""Danza del burrioncito"", cuyo rescate unió a diversos especialistas y tradicionalistas.
Mario Aguilar Nandayapa fue el encargado del sustento histórico y metodológico; Francisco Javier Jiménez Gómez elaboró la máscara para esta danza; Edivelina Vargas Pascacio realizó el vestuario; el Premio Chiapas Mario Aguilar Penagos hizo la traducción de los textos; Nereo Nigenda Fernández fue el responsable de la música; Laura Guadalupe Santiago Hernández se encargó de la coreografía y Adalberto Sánchez Tacías fue nombrado Patrón de la danza. Él, a su vez, estuvo acompañado por los tamboreros y piteros Gil Humberto Pascacio Robles, Víctor Manuel Nigenda Gómez y Mario Vázquez Orantes, así como por los danzantes Luz Maritza Nigenda Gómez, Cristina Isabel Jiménez Escobar, Arlet de Jesús Santiago Hernández y Sergio Alberto Pérez Hernández
La resistencia cultural en Chiapa de Corzo es lo que ha permitido, en cierta forma, que en la actualidad aún se reconozcan seis danzas tradicionales en el año, que son la de los Parachicos (enero), la del Chuntá (enero), la del ""Caballito de Numbañulí"" (abril), la del ""Calalá"" (junio) y la de ""Naguarés y Alféres"" (agosto).
El ""Caballito de Numbañulí"" es una danza de Chiapa de Corzo que había desaparecido. Afortunadamente, fue posible rescatarla con la participación dinámica de los habitantes del barrio de San Vicente.
Retomando la experiencia que implicó el rescate de esta danza, se pretendió hacer lo mismo con la ""Danza del burrioncito"". Para tal fin, se contó con los referentes que hace mención Fray Francisco Ximénez (1666-1722), quien fue un cronista español (Ecija, Andalucía, España) y entre sus obras está la ""Historia de la provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala"". En este libro consigna una danza llamada de ""Nuriñangui"" (""El Burrioncito""), en donde, personificando a esa pequeña ave, salía un personaje-actor elegantemente vestido, en comparsa con cuatro mujeres vestidas de flores silvestres de la región, que representaban los cuatro puntos cardinales, bailando un son zapateado. Esta danza se representaba en el mes de junio simbolizando el solsticio de verano, en lo que es actualmente el barrio de San Pedro, según el contexto que compartió Mario Nandayapa en la representación de esta danza
Otros son los documentos que comprueban la presencia de esta danza a lo largo de la historia de los chiapanecas, y con base en esto fue posible definir la música, escribir el canto en lengua chiapaneca, definir la coreografía, definir y confeccionar el vestuario, tallar la máscara de madera y poner en escena la ""Danza del burrioncito"". Se espera que su representación se realice en cada entrada del verano, como lo hacían los antepasados.
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