Presentan la película Ruido

La primera semana de noviembre de este año, ocho mujeres fueron reportadas con alerta Amber en el estado de San Luis Potosí. Tres más, Tania, Yatzell y Patricia, fueron vistas por última vez en el bar La Gozadera.

Ante las desapariciones constantes en la ciudad del norte vinculadas al crimen organizado, y la poca o nula respuesta de la fiscalía del estado, han surgido colectivos como Voz y Dignidad, formado por madres que han sido víctimas de desapariciones forzadas.

A partir de las historias de estas mujeres, recabadas por la producción con el apoyo del periodista Diego Enrique Osorno, surgió la idea de realizar una película que, de acuerdo con su directora Natalia Beristáin, tardó cuatro años en lograrse y busca visibilizar lo que viven los familiares de las víctimas.

La primera presentación del filme titulado Ruido se realizó en el marco del Festival Internacional de Morelia, sin embargo para la realizadora, había un lugar más importante para llevar la cinta antes de su estreno en cines, el estado donde se filmó y fue inspirada, San Luis Potosí.

La Cineteca de la capital potosina fue el recinto para el evento, al que acudieron también colectivos de búsqueda como Voz y Dignidad, pero de estados donde se vive la misma situación entre ellos, Guerrero, Tamaulipas o Coahuila.

Con carteles colgados a la altura del abdomen, que mostraban las fotos de sus desaparecidos varias madres, y otros familiares de los mismos, llenaron la sala para presenciar Ruido protagonizada por Julieta Egurrola, madre de la directora, Arturo Beristáin el padre de la misma, y Teresa Ruiz (Narcos: México 2018) quien da vida a una periodista.

Luego de una hora cuarenta que duró la proyección, hubo micrófono abierto y varios en el público expresaron a través de él, su agradecimiento o sus demandas a la directora Natalia, y expresaron otras emociones encontradas por lo retratado en la película.

“Me encantó la película y ser parte de ella, ver cómo tantas mujeres se implicaron en la producción y se hermanaron, pero estoy triste por el agradecimiento a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y al gobierno del estado, instituciones que han sido indiferentes y que son profundamente misóginas”, demandó una joven que no mencionó su nombre, desde su butaca a la proyección de Ruido.

Por su parte, Natalia declaró sentirse satisfecha con el recibimiento de los locales. “Me voy con el corazón hinchado, más allá de los diálogos que se suscitaron hoy en esta sesión de diálogos, escuchar a una mujer que conoció a través de la película que hay un trabajo de búsqueda, y que quiere acercarse a trabajar con ellas, caminar con ellas para sentirse arropada, eso ya me hace sentir que no importa qué, lo hicimos bien”, sentenció Beristáin, con voz entrecortada, para después irse a disfrutar la noche junto a su equipo.