"Verónica Huesca * CP. La noche del jueves se llevó a cabo la presentación de la pieza literaria ""Las grandes lluvias"", la primera publicación de las cuatro que formarán la serie dedicada a los elementos naturales: el agua, la tierra, el aire y el fuego; de la autoría del escritor y narrador chiapaneco Eraclio Zepeda.
Fue en un abarrotado auditorio del Museo Regional, acompanado de grandes amigos y colegas literatos como el poeta chiapaneco Enoch Cancino Casahonda, Hernán Lara Zavala, escritor y cuentista de origen yucateco, y como moderadora, la también escritora Elva Macías; donde el autor de nueva cuenta irrumpió en la literatura como un autor dotado de gracia, originalidad y humor.
""Las grandes lluvias"", situada en 1836 en San Cristóbal de Las Casas, antes Ciudad Real, está escrito bajo la invocación del agua, como el primer elemento de la naturaleza; por tal motivo, a lo largo de la narración bajo la lengua del voceo se describen las trombas e inundaciones que desde entonces ya azotaban a la región.
De igual forma se recrea la historia y la vida social de San Cristóbal en la mitad del siglo XIX.
""El ambiente conservador y represivo de esos tiempos es el telón de fondo de los sucesos donde vagan sus actores como seres flotando en la neblina que cubre la ciudad y la hace fantasmal y misteriosa. Así era la antigua Ciudad Real de Chiapas"", senaló Enoch Cancino durante su ponencia sobre este libro.
Bajo este contexto surge el personaje central de la trama, Juana Urbina, una joven bella, atropellada por los usos y costumbres de la época, cuando su padre decide casarla por conveniencia con un viejo rico, gobernador del estado, Mariano Montes de Oca.
Juana es el símbolo de la lucha de las mujeres chiapanecas. Busca incansablemente su dignidad y libertad para ser duena de sí misma y de su destino, metas que alcanza gracias al amor por los libros. Juana Urbina es en realidad Juana Zepeda, la bisabuela de Eraclio Zepeda, y a quien dedica ""Las grandes lluvias"".
También aparecen personajes históricos como Joaquín Miguel Gutiérrez, Mariano Robles y Manuel Larrainzar, quien en 1842 firmó con Santa Anna el decreto que declaraba la independencia del Soconusco y su incorporación a Chiapas.
""Vale la pena poner los ojos en sus páginas y ver al autor darnos el regalo de su magnificencia, de su humor y talento, que lo colocan como uno de los grandes escritores contemporáneos"", acotó Cancino Casahonda.
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