En tiempo de sequía, cuando las lluvias escasean en territorio chiapaneco, el agua de la presa La Angostura desciende hasta dejar a la vista los vestigios de la vieja Concordia, aquel pueblo del siglo pasado que quedó sumergido en las aguas de la central hidroeléctrica.
Aunque los vestigios de este poblado vuelven a esconderse bajo el nivel de la presa cuando comienzan las lluvias, los recuerdos reviven en la mente de sus habitantes o de quienes han escuchado sus historias. Quizás ese sea uno de los motivos que llevaron al profesor e historiador Ramiro R. Ruiz Espinosa a publicar su libro Reparo Coyote, el pueblo que no debió desaparecer.
Para comentar la obra estuvieron Francisco Pascacio Vázquez, Sofía Mireles Gavito y el maestro Pascual Luna Ruiz. La novela, que fue presentada en el auditorio Fray Matías de Córdova del Exconvento de Santo Domingo, narra los acontecimientos, vida, milagros y desgracias de los habitantes de la antigua localidad de La Concordia.
La presa Belisario Domínguez, también conocida como La Angostura, es una de las más importantes del país, así como una de las más grandes. Se trata de una presa hidroeléctrica perteneciente a la CFE que comenzó su construcción entre 1964 y 1969.
Posterior a la presentación de la novela, el Comité Directivo de la Asociación de Cronistas del Estado, integrado por los maestros Sofía Míreles Gavito, Conchita Ponce y Jorge Coello, entregó el Pergamino Bernal Díaz del Castillo al cronista de Acapetahua Armando Palacios Vázquez, quien muy contento recibió la máxima distinción que otorga la agrupación.
La actividad finalizó con un agradecimiento del homenajeado y con la declamación del poema “Sembrando esperanzas”, de Sergio Toledo Matus, integrante del Movimiento Ciudadano por la Cultura (Mocicult).












