El cronista de la ciudad, José Luis Castro Aguilar, presentó este viernes por la noche en el Museo de la Marimba su más reciente libro: La nomenclatura oficial en Tuxtla Gutiérrez, una orientación actual y pretérita sobre los nombres reales de las principales avenidas, calles, calzadas, callejones y parques públicos del capital chiapaneca.
Comentaron el libro Roberto Fuentes Cañizales y Marco Antonio Orozco Zuarth, quienes resaltaron la importancia de esta obra, pues conocer los nombres que flotan por todas partes en la ciudad habla de historia y de la identidad de Tuxtla y sus ciudadanos.
Pero, en un sentido más práctico, es esencial conocer los nombres oficiales de calles y avenidas, pues esos son los que se encuentran en los títulos de propiedad para empresas y particulares; así llegan los documentos importantes por correo postal y con esos nombres salen los contratos y recibos de predial.
Al respecto, Marco Antonio Orozco refirió que los turistas vienen y no saben cómo llegar a determinado lugar, por lo que preguntan y, a veces, ni los tuxlecos saben esa información o conocen los lugares por un nombre que ya no es el actual. Pasa mucho con las generaciones de antaño, que han sido testigos de cómo a lo largo del tiempo las diferentes administraciones gubernamentales han cambiado y devuelto nombres.
Contra la arbitrariedad con la que se hace esto, Orozco Zuarth propuso una solución: emular el reglamento para nomenclatura oficial de Matamoros, Tamaulipas, ciudad donde, por ejemplo, se da preferencia a los nombres de personajes y eventos históricos locales, luego estatales y por último nacionales, para evitar los nombres de origen extranjero.
La historia y los nombres oficiales actuales que registra el libro son, entre otros, los de avenida central, parque Miguel Joaquín Gutiérrez, antiguo parque Hidalgo, parque Juárez, Plaza Cívica de Tuxtla Gutiérrez y bulevar Emilio Rabasa.
Este trabajo pudo ver la luz gracias al esfuerzo conjunto de su autor con personas como Haydé en la selección de las fotografías; Socorro Trejo Sirvent desde el Departamento de Patrimonio y Acervo Cultural que dirige; así como los encargados de los diferentes archivos históricos y otros colaboradores.
Asimismo, contó con el apoyo del presidente municipal Luis Fernando Castellanos, quien dio su voto de confianza para la impresión de la obra dentro de la colección Huellas del Tiempo.












