En 2017 el pintor colombiano Fernando Botero (1932) tomó la decisión de cerrar un capítulo de su vida al vender un departamento en Nueva York, ciudad donde nació Pedrito, su hijo que falleció a los cuatro años de edad. Al realizar las gestiones para ofertar la vivienda, sus familiares hallaron bocetos y correspondencia que el artista había dejado en un depósito.
“Vender el departamento implicaba llegar de nuevo a este depósito que no había querido volver a tocar tras la muerte de Pedrito. Encontramos correspondencia, bocetos maravillosos, obras con comentarios. Uno está viendo ahí todo lo que le estaba sucediendo y pensando su búsqueda en esa etapa tan difícil para él. Quisiéramos terminar de hacer un inventario, y lo más valioso, tal vez incorporarlo a las exposiciones”, detalló a La Razón su hija Lina Botero.
Este y más relatos íntimos en la vida del autor de Dancers at the Bar se cuentan en el documental Botero, que resume 87 años en la vida del creador y siete décadas de trabajo creativo. Sigue una línea cronológica en la que, en propia voz del artista y de sus hijos, primero se abordan las carencias que padeció en su infancia y juventud, y que la primera obra que vendió fue por dos pesos colombianos.
Luego da testimonio de su crecimiento como pintor y los artistas que lo inspiraron. Uno de los creadores fundamentales en su exploración creativa fue Piero della Francesca.
Lo anterior se relata apoyado con videos y fotos del archivo personal de la familia, así como de una retrospectiva de más de 300 obras, entre esculturas, óleos, pasteles, acuarelas y dibujos.
El documental, dirigido por Don Miller y producido por Lina Botero, también hace un recorrido por 10 ciudades que fueron importantes en la vida y obra del también escultor, como París, Milán, Nueva York y Medellín, entre otras.
Aunque al inicio Fernando Botero fue reacio a que se realizara el documental, terminó por alabar el filme. “Al comienzo le aburría la idea. Fue difícil plasmar todo ante la cámara. Se nos ocurrió que una forma de lograr la espontaneidad fue grabar una conversación con sus tres hijos”, detalló Lina en conferencia.
Aunque se retratan varias experiencias gratificantes en la vida del creador, también se incluyen aquellas difíciles, como la muerte de Pedrito, a quien después le dedicó varias obras, entre éstas, una en la que aparece montando un caballo de juguete y al lado, en una casita se ve a Botero con los brazos abiertos, sin poder abrazarlo.
Otro de los momentos que devastaron a Botero y que se retratan fue cuando una bomba que colocaron en una de sus obras explotó y dejó un saldo de 26 muertos en Medellín, en la época más cruda para Colombia a causa del narcotráfico.
De la obra poco explorada de Botero se muestran algunas en las que retrató la violencia en Colombia y las torturas en la prisión de Abu Graib, en Irak.












