Presentarán exposición nocturna

La muestra se inaugurará el próximo 11 de febrero. Cortesía
La muestra se inaugurará el próximo 11 de febrero. Cortesía

El Museo de Arte Moderno experimentará con una nueva forma de trabajo, de la mano del artista Rafael Lozano-Hemmer (Ciudad de México, 1967). Se trata de una exposición nocturna que transformará sus jardines en experiencias sensoriales.

El artista presentará diez instalaciones —compuestas por elementos tecnológicos, como cámaras termodinámicas, sensores, grabación de voces, video y luces— en las que la participación del público es vital.

Por ejemplo, una de las obras es Jardín de corazonadas, que consta de lámparas que a través de un sensor replicarán las palpitaciones con la luz. Otra obra es Deriva térmica, que ya se exhibió en Emiratos Árabes Unidos, en la que una pantalla de 12 metros por 6 y proyecta la energía térmica del público.

Aunque pareciera que las obras pudieran pertenecer a las experiencias inmersivas que en los últimos años se han puesto en tendencia, el creador pide que se les llame “inversivas”, porque la diferencia de su propuesta es que “entras en la experiencia no para recibir, sino para dar”. A su vez, el artista afirma que sus piezas son políticas.

“Aquí necesitamos que venga mucha gente para activar las piezas, pero al mismo tiempo que tengas una reflexión crítica. Sí creo en la posibilidad de darte cuenta que tu cuerpo está en constante devenir con la atmósfera, son temas más poéticos, pero sí pienso que hay crítica de la tecnología, no como una herramienta, sino como un lenguaje que es inescapable y que hay que criticar”, dijo Lozano-Hemmer en conferencia de prensa.

Propósito

El creador considera que sus piezas hacen que estos aparatos tecnológicos, diseñados como herramientas policíacas, tengan un giro, y que este retrato biométrico que crean se convierta en un paisaje. “Quiero hacer que estas tecnologías te permitan ser partícipe, no en el sentido de que vamos a tener tus datos y sacarles provecho, sino que sea un memento mori”, dice al explicar que las palpitaciones y voces que registran las máquinas de sus obras se irán borrando con el paso del tiempo. “Ese borrado de datos es por lo que esta exposición se llama ‘Jardín inconcluso’”, añade.

A Lozano-Hemmer no le molesta la posibilidad de que su exposición se convierta en una escenografía para fotos de Instagram, considera que entre más se acerque el público, más posibilidad hay de rascar la superficie y profundizar sobre la relación que tenemos con la tecnología. Ese es un constante ejercicio y tema que trabaja el artista que inicialmente se formó en teatro, lleva décadas trabajando con la inteligencia artificial y quien dice preferir morir antes que su arte sea de gusto de personajes como Elon Musk.

“La IA ha existido desde hace mucho tiempo, lo que es diferente ahora es la concentración de poder, tanto poder computacional como poder económico y político que se está concentrando en cinco grupos de oligarcas, cuando ellos mapean y controlan la información es verdaderamente el problema”, comenta.

Una exposición lumínica, pero sustentable

Sin embargo, Rafael Lozano-Hemmer confiesa que reconoce que en cierta medida es cómplice del problema que critica en torno al consumismo y el nuevo capitalismo tecnocrático, pero hace su parte para corregir: pese al aumento de costos de producción, la sustentabilidad no se dejó de lado.

“Todo lo que están viendo funciona con dos secadoras de pelo o con una aspiradora. Los cañones de luz que van a ver tienen un filtro que se llama UV Cut con el que cortamos los rayos ultravioleta porque todas las aves migratorias van con la luna, que tiene luz ultravioleta. Cuando cortas la luz ultravioleta con la artificial, se vuelve invisible para los pajaritos”, detalla Lozano-Hemmer.