La historiadora de arte y curadora alemana Helga Prignitz-Poda expresa tajante: la pintura La mesa herida, de Frida Kahlo, que una empresa española puso a la venta este domingo, “es el mismo falso que circuló en Acapulco el año pasado”.
El dueño de la firma The Billion Art, Cristian López Márquez, aseguró a La Jornada que la obra es la original, cuyo paradero se desconocía desde 1955, pero que las pruebas de autenticidad solo se las darían al comprador final.
En entrevista, Prignitz-Poda afirma que “las personas que falsifican obras de Frida nunca se dan por vencidas, porque representa mucho dinero para ellas”. Añade que la pintora creó La mesa herida sobre madera, y que la obra en cuestión está hecha sobre tela. “No queda más que decir”, señaló.
Prignitz-Poda ha investigado largamente los pormenores del cuadro desaparecido después de su exhibición en Varsovia, en 1955. En 2017 la historiadora de arte, junto con su colega rusa Katarina Lopathina, escribió un ensayo sobre sus búsquedas en la publicación de la Fundación Internacional para la Investigación en el Arte.
De acuerdo con ella, “el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), bajo ninguna circunstancia, debería intentar comprar la obra sino ver que se destruya”. La escritora Martha Zamora, autora de Frida: el pincel de la angustia, añade al ser consultada por La Jornada: “Esa obra ha sido buscada por nosotros los investigadores a lo largo de muchos años. Es el cuadro de caballete más grande que hizo Frida y se exhibió en México en 1940, en la exposición sobre el surrealismo que organizó la Galería de Arte Mexicano, de Inés Amor.
“Después estuvo en casa de Frida en Coyoacán, colgado precisamente donde fue la sala familiar, que es ahora la primera sala del Museo Frida Kahlo. A la muerte de la pintora, el cuadro permaneció allí.
“Después, el pintor Ignacio Aguirre, amigo en común con Diego Rivera, intervino para organizar una exposición de artistas mexicanos de izquierda que se inauguraría en Varsovia. Pensaba presentarla después en varios países tras la Cortina de Hierro. Existe el catálogo que se imprimió para la exposición en Varsovia, y ‘La mesa herida’ está en el listado de obra”.
Zamora explica que Diego Rivera había regalado el cuadro a la Asociación Cultural Mexicano-Rusa y existen los documentos de dicha donación. En cierto momento, la escritora contó con la ayuda en la búsqueda de la pintura de su colega, el diplomático Sergio Pitol, gracias a quien pudo contactar a una persona de la embajada de México en Moscú, que se comprometió a buscarlo en el Museo Pushkin. Pero al poco tiempo la persona falleció y Zamora perdió el contacto.
Recientemente, circuló en México una versión de La mesa herida, puesta a la venta y que se podía ver con cita. Zamora revisó el cuadro y reconoce que “estaba bien hecho; sin embargo, no parecía ser original”. La especialista lanza al aire la pregunta: “¿Por qué el promotor de su venta no lo pone a subasta en Christie’s o Sotheby’s?”.
Recuerda que La mesa herida no salió de México en forma ilegal. Para un coleccionista, “es importante formar parte de un catálogo de prestigio”, por lo que para la investigadora “todo eso indica que es la misma pieza que circuló ya en México”.











