"Dalia Villatoro / Corresponsal / Comitán * CP. La procesión de la virgen Corazón de María, realizada en el ejido Francisco Sarabia un domingo de agosto, y cuyo escenario constituye las ruinas de Tenam Puente, es el único ritual que se realiza en una zona arqueológica de Chiapas.
Los habitantes del ejido, indígenas tojolabales, escogieron el pasado domingo para realizar el festejo en honor de la virgen, colocando su imagen en uno de los puntos más altos de la Acrópolis, en este asentamiento prehispánico correspondiente a la cultura maya.
Esta ceremonia es para pedir lluvias y buenas cosechas para el ejido.
Los católicos que no llegan a la festividad -a donde además acuden campesinos de rancherías circunvecinas, y turistas nacionales y extranjeros-, realizan rezos en sus casas, y los ejidatarios que se dan cita en Tenam ofrecen comida a los asistentes.
La primera procesión hacia Tenam Puente se realizó el 22 de agosto de 1945. En ese entonces, los terrenos del ejido pertenecieron a la finca ""El Puente"", propiedad del alemán Adolfo Geiseman, que por devoción regaló la imagen a los pobladores, y por tradición se realiza un domingo antes de esa fecha.
Gabriel Laló Jacinto, arqueólogo del Centro INAH Chiapas y encargado del proyecto arqueológico Tenam Puente, en una investigación mayor sobre el culto realizado en el sitio arqueológico localizado a 13 kilómetros al suroeste de Comitán, detalla que los preparativos del domingo comienzan a temprana hora.
La imagen de la virgen se coloca en un palanquín de madera adornado con flores y cubierto en la parte inferior con una manta. El cortejo parte desde la iglesia del ejido, en donde se reúnen los mayordomos y encargados del pueblo, además de los abanderados, músicos con tambor y flautas de carrizo.
Las familias acuden con velas y flores, y esperan al interior de la iglesia a don Genaro, el conductor de la romería desde hace 15 anos.
Cuando inicia la procesión, los indígenas tojolabales dan tres vueltas -en sentido contrario a las manecillas del reloj-, a la cruz de madera que se ubica en el ejido, y se dirigen a la zona arqueológica, sumándose en el trayecto varias familias para realizar el recorrido.
Al llegar al sitio, la circulación se realiza por el camino interno que existe, y ascienden por el lado sur, bordeando las plataformas de la Acrópolis. Al llegar al punto más alto, acomodan a la virgen junto a la cruz de madera que está sobre la plataforma del edificio.
La imagen es colocada con la misma orientación de la cruz, ""mirando"" hacia el templo del ejido.
Los indígenas rezan, y al pie del muro norte del edificio esparcen juncia, prenden velas y queman incienso. Los tamboreros y carriceros tocan junto a un árbol, y otro espacio se dedica a la marimba.
En otra plaza, los mayordomos se ubican con refrescos, aguardiente y comida, mientras que las familias se distribuyen los espacios para compartir los alimentos.
Al filo de las 16 horas, el encargado de conducir la ceremonia anuncia que es hora de irse. Los músicos tradicionales confirman el fin de la fiesta, se reparten reliquias benditas y la virgen es devuelta a su morada.
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