Profundidad de la trova en libro

"Sara Regalado * CP. Para algunos, la trova es canciones con letras complicadas y acompañadas con arpegios en guitarra; para otros es poesía cantada, y otros opinan que es un género lindo pero que si lo escuchan más de diez minutos se quedan dormidos. En realidad son posturas diversas, pero no hablan de una definición y categorización formal de la trova. Es justo esta tarea la que se propone el historiador y cantautor Cristian Camacho, la cual desemboca en la publicación del libro ""Guitarra armada"", de reciente manufactura.

Fueron necesarios tres años y medio de investigación para que Camacho tuviera en sus manos algo que siempre estuvo buscando. ""Yo nunca encontré un estudio serio que hablara de la trova; esta información, desde chico siempre la quise saber. A mí este libro me hubiera encantado leerlo en la preparatoria o en la secundaria"", comenta.

""Guitarra armada"" es un libro que se remonta a los orígenes y que va de lo general a lo particular. Ofrece un panorama desde las culturas más antiguas, como la mesopotámica, china, japonesa o azteca, en las cuales no se conocía el concepto de trova tal cual, pero las funciones de estos cantantes antiguos eran muy similares al trovador de la Edad Media; hasta llegar a Chiapas, para revisar quiénes han sido los representantes de la trova de la década de los 70 para acá, pasando por la trova latinoamericana, la anglosajona y el corrido mexicano.

Según explicó Camacho, la trova se distinguía como una función valorada en la Edad Media. Los trovadores llegaban a las cortes a interpretar sus composiciones; sin embargo, con la llegada del Renacimiento y del Barroco, cuando comenzaron las especializaciones, el oficio se fue perdiendo, pues las únicas composiciones que se aceptaban en la corte eran las de academia.

El término no se volvió a escuchar sino hasta la época de la Colonia en Cuba, cuando en esa isla se estaba buscando la independencia de España y entre los movimientos libertarios surge uno llamado ""Canción criollista"". A partir de ahí, en todos los movimientos revolucionarios ya le dicen trova a la canción de protesta.

Sobre la definición de trova, el historiador comenta: ""A veces la gente dice 'cántame una canción en versión trova', pero realmente la trova no es un género; el jazz y el bossa nova tienen una estructura, yo lo oigo y musicalmente puedo decir que eso es jazz, pero en la trova no, la trova no es un género musical, en la trova se utilizan todos los recursos para forjar una ideología musical"".

La investigación fue acreedora a uno de los apoyos que otorga el Pacmyc a proyectos de rescate y apoyo a las culturas comunitarias. En este sentido, el libro, después de hablar de las culturas antiguas y del mundo en general, aterriza en el estado.

""Algo sobre lo que se pudo historiar fue sobre Rudy Maza y Paco Tello, quienes llegaron de México a traer esa influencia de la trova. 'El galpón' fue la primera peña en Chiapas, estaba enfrente del cementerio, duró dos años y llegaron músicos muy importantes a tocar ahí en los 70. En los 80 surgió otra peña y ahí se creó un movimiento de música latinoamericana más fuerte; cierra esta peña y después abre otra que se llamó 'El sapo cancionero', que luego se hace 'La casa de la rana' y vienen también muchos músicos de otros estados. Actualmente no tenemos una peña como tal"", resume Camacho.

El documento impreso viene, además, con un disco de trova chiapaneca con temas del propio Cristian Camacho, César Gandy, Vicente Rodríguez, René Ruiz, Gustavo Rábago y tres canciones que son el único rescate fonográfico que hay de Paco Tello.

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