La primera sinfonía de México, que data de 1866, nunca fue ejecutada. Los musicólogos Israel Cruz Olalde y Yael Bitrán han terminado la edición crítica de la “Sinfonía para gran orquesta, opus 13”, del compositor austriaco Leopold J. Lángwara, dedicada al emperador Maximiliano de Habsburgo. Cruz Olalde y Bitrán, colaboradores suyos, culminaron sus trabajos y ahora publican la partitura en Ediciones Mexicanas, casa dedicada a la música. Acompañan el volumen con ensayos sobre la importancia de la obra y los hilos hasta ahora descubiertos de esta misteriosa aventura musical de la cual hablan para La Jornada.
Una sinfonía fantasma
Un imperio que solo fue un sueño bien merecía una sinfonía fantasma. Para gran orquesta desde luego. Cuando Maximiliano de Habsburgo se embarcó en su apuesta mexicana, hubo quien lo vio con admiración, idolatría lisonjera, y se sintiera invitado a la creación de un reino feliz y moderno con un soberano sabio, carismático y guapo, heredero de la estirpe austriaca que alguna vez reinó sobre un imperio donde el sol nunca se ponía.
De hecho, en un anterior viaje a Brasil, que documenta Bitrán, Fernando Maximiliano se congratuló de ser el primer Habsburgo en pisar el suelo americano. Quizá por ello vería su experimento mexicano como una restauración a la que creía tener derecho. “Una sinfonía que habla de los ideales de la época, y de los mexicanos, en un país en construcción que buscaba su identidad”, apunta Cruz Olalde, coordinador de la Academia de Investigación del Conservatorio Nacional de Música (CNM), quien mejor conoce la partitura.
Pudo ser la oportunidad de Lángwara, compositor de Bohemia radicado en Viena hacia 1865, que buscaba consolidarse, ganar un nombre, un sueldo fijo y un lugar en la corte mexicana. El emperador Francisco José aún era joven, y más su hermanito Maximiliano, quien albergaba proyectos de grandeza y modernidad ilustrada en un Nuevo Mundo del cual, pronto se sabrá, no tiene la menor idea. Causante y víctima de una larga cadena de intrigas palaciegas, cruzada por un puñado de señorones mexicanos que buscaban quedar bien con el papa y la realeza, el príncipe Maximiliano y su esposa Carlota se embarcan en una ilusión, al principio contagiosa para soñadores en la vena romántica, para entonces ya muy golpeada, pues no es lo mismo Napoleón que un tercer Bonaparte.
Lángwara, entonces treintañero, soltero y ambicioso, echa todas sus castañas al fuego, emprende la obra mayor de su vida, la Sinfonie für Grosses Orchestra, la dedica con todas las mieles a “su majestad imperial, sublime señor y príncipe”, Maximiliano I de México, y en 1866 se la manda en barco. Sin embargo, “a principios de 1867, cuando la sinfonía llega a Veracruz, los imperialistas se encontraban ya acorralados en las principales ciudades del país. “En mayo, el emperador y sus seguidores fueron hechos prisioneros en Querétaro, y fusilados en el cerro de las Campanas el 19 de junio”, expone Yael Bitrán, investigadora del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical Carlos Chávez (Cenidim).
Es posible que Maximiliano la haya recibido, mas no llegó a ser ejecutada. 130 años después, en 1997, el musicólogo Karl Bellinghausen la descubrió y desempolvó en un archivo arrumbado en la biblioteca Candelario Huízar del CNM. “En los años 90”, recuerda Cruz Olalde, “la biblioteca era un almacén. No dabas dos pasos por la cantidad de cajas. Únicamente don Jesús Guadarrama, contratado por Blas Galindo, y su sobrino Raúl Guadarrama Chávez sabían dónde estaban las cosas, y lo tenían todo en su cabeza. Allí fue que Karl halló a tientas la partitura, como alguien que llega sin mapa a un lugar y encuentra un tesoro”.
No fue casual. Por una vez el desafortunado Lángwara tuvo la suerte de ser descubierto por un estudioso de ese improbable periodo de la música mexicana, el Segundo Imperio. Karl ya había reivindicado a Melesio Morales y a Tomás León, importantes compositores condenados por la corrección política de los liberales triunfantes. De hecho, recuerdan Bitrán y Cruz Olalde, Karl tenía un proyecto llamado Musicalia Maximiliana, para desenterrar obras, episodios y personajes de un periodo inesperadamente rico de la música nacional. Él mismo pondría en escena por primera vez la ópera Anita (1867), de Morales, el drama de una mexicana que se enamora de un oficial del ejército invasor francés.
Aunque el autor no fuera mexicano, ni hubiera sido compuesta en nuestro país, la obra de Lángwara viene siendo nuestra primera sinfonía. Una pieza que nadie escuchó. Es la fecha que sigue muda, pero al fin será editada y quizás algún día pueda sonar con alguna orquesta. “Cabría la posibilidad de que Lángwara supiera que el México del Segundo Imperio poseía una riqueza en bandas musicales, abundancia que hasta hoy vivimos en todas las latitudes de nuestro país”, expone Cruz Olalde, cuyo mentor Bellinghausen era un cazador de fantasmas que exhumó y publicó todas las versiones que compitieron por ser el Himno Nacional, además de la que conocemos.
La sinfonía de Lángwara corona sus pesquisas de ultratumba y trae al siglo XXI la que pudo ser una gloria musical hace siglo y medio pero no lo fue. Cruz Olalde y Bitrán retomaron los múltiples apuntes y cuadernos de Bellinghausen, proporcionados por su hija Sofía, y de allí reconstruyen la obra mayor y la triste biografía de Lángwara.
Bitrán profundizó la búsqueda del compositor austriaco, ubicó otras 25 obras suyas de las cuales existe registro. Ahora delinea la biografía de este artista que, al parecer, nunca se recuperó del naufragio de Maximiliano, y el de su sinfonía. Sobrevivió tres décadas más como un oscuro y en ocasiones apreciado maestro y director de coros en Austria, Suiza y Alemania, aunque al parecer de difícil carácter y progresivamente doblegado por la frustración de quien no logró, cita una fuente, “cumplir con su promesa de ser un músico altamente formado”.
Los investigadores señalan dos obras más dedicadas a Maximiliano, una “Marcha fúnebre” de Franz Liszt, y otra pieza de Giacomo Rossini. Ambas, posteriores a su fusilamiento, que pintó memorablemente Édouard Manet.











