Puebla estrena polémico Museo Barroco

El edificio fue construido por el japonés Toyo Ito (1941). Cortesía
El edificio fue construido por el japonés Toyo Ito (1941). Cortesía

Con la asistencia del titular de la Secretaría de Cultura federal, Rafael Tovar y de Teresa, se inauguró el Museo Internacional del Barroco (MIB), una de las obras más polémicas del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, pues costará más de 7 mil millones de pesos –el cual no incluye el precio del terreno– y porque la construcción estuvo a cargo del Grupo Higa, propiedad del empresario Juan Armando Hinojosa, ligado a escándalos de corrupción.

La polémica sobre el recinto se gestó desde su anuncio en 2013 y fue incrementándose debido a que, entre otras acciones en las que privó la opacidad, se tuvieron que vaciar recintos locales. Ejemplo de ello fue el caso del Museo José Luis Bello y González, que representa una forma de coleccionismo de finales del siglo XIX e inicios del XX, cuyo acervo debe ser resguardado en su edificio original por deseo de su donante Mariano Bello y no expuesto como piezas por separado, tal como se ha hecho en el MIB.

El naciente museo es uno de los tres proyectos por prestación de servicios admitidos por el estado, además del Centro Integral de Servicios y el complejo de Audi. Durante 23 años y tres meses, a la Peninsular Compañía Constructora el gobierno de Puebla pagará 26 millones de pesos mensuales, es decir, 7 mil 252 millones de pesos.

Sobre el recinto, especialistas locales y nacionales emitieron a lo largo de un par de años críticas en las que han cuestionado su construcción, su desfase temporal respecto de proyectos museísticos en otras latitudes, así como la forma de administración, que evitará que éste se convierta en un elefante blanco. Recientemente, investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México, como Jaime Cuadriello e Iván Escamilla, calificaron de “aberrante” el proyecto y “un atentado” contra el patrimonio artístico de Puebla.

Sorteando las críticas, que incluían la ausencia de un acervo propio, el MIB ha completado su exhibición con la ayuda de colecciones y fundaciones de Alemania, Francia, España, Perú y Cuba, y de 21 museos y colecciones públicas y privadas mexicanas. Adicionalmente, la museografía se apoya en recursos tecnológicos, que podrán ser actualizados periódicamente, como proyecciones, pantallas táctiles y tableros electrónicos.

“En las salas se ofrece de manera interactiva, innovadora y vanguardista una visión integral de las distintas manifestaciones de este movimiento cultural (el barroco) desde sus orígenes hasta nuestros días; este proyecto representó una inversión de mil 742 millones de pesos”, informó Moreno Valle.