México * El Universal. Alteraciones en el sistema nervioso central, taquicardias, deshidratación e incluso infartos puede provocar el consumo de bebidas energetizantes combinadas con alcohol, dado su contenido de cafeína, taurina y complejo vitamínico B.
En los centros nocturnos es común que los jóvenes tomen bebidas energizantes como nuevos cocteles. Normalmente se mezclan con bebidas alcohólicas, las cuales son depresoras del sistema nervioso central; sin embargo, al contener taurina y cafeína se altera el sistema de alerta.
El organismo tarda en metabolizar el alcohol en el hígado. Si en el lapso que dura este proceso se consumen bebidas energizantes no aparecen los signos de la embriaguez, con lo que la persona pierde la noción de cuánto ha ingerido y sigue tomando alcohol en cantidades mayores que las que soportaría sin mezclarlo con éstas.
Se anulan las senales de alarma que da el cuerpo en relación con el cansancio y sueno, sensaciones que indican cuándo hay que detenerse a descansar. Y, dado que tanto la cafeína como la taurina son diuréticas, ingeridas en exceso causan dano.











