El canto de “Nos tienen miedo porque no tenemos miedo”, que desde el 18 de abril se ha escuchado en Nicaragua antecedió a la reiteración del escritor Sergio Ramírez: “Yo no le pediría ningún papel al Ejército”, porque, recalcó, hay dos cosas no quiere ver en Nicaragua, su país, en este tiempo de revueltas sociales: “Ni una guerra civil ni un golpe de Estado”.
En conversación con su compatriota, la escritora Gioconda Belli, en el marco del Premio y Festival Gabriel García Márquez, Ramírez aseguró: “Para una persona, vivir una revolución y participar en ella es un fenómeno extraordinario y yo estoy viviendo dos revoluciones, la del 69 y esta, con la diferencia de que esta es una revolución desarmada. Yo viví además dos guerras civiles, una para derrocar a Somoza que costó miles de muertos, y otra para acabar con la Contra nicaragüense, que también dejó muchos muertos. No quiero ver otra más ni que Nicaragua sea pasto de otra guerra”.
El autor de Adiós, muchachos y que fue vicepresidente en la primera administración de Daniel Ortega, dice que Nicaragua es una economía muy tradicional y pequeña, de manera que con esta situación el país se derrumba económicamente. “Pero hemos ganado desde el 18 de abril; la gente está unida en tres asuntos: libertad, justicia y democracia” y añadió que hoy existe la Alianza Democrática que ve como embrión para una unidad social y política”, señaló.
Gioconda Belli aseguró que la ofensa de Ortega fue más agresiva porque era una ofensa a la inteligencia de los nicaragüenses. “Todas esas cosas van creando una especie de resentimiento. Te sientes ofendido en tu integridad, pero estos agravios ya venían de muchos años y con las imágenes de la golpiza del 18 de abril generó un golpe de solidaridad. En pocas horas todo Nicaragua había visto la golpiza de un joven y eso causó una reacción de solidaridad y de rabia. Ahí el país se encendió”, señaló la narradora en la charla “Nicaragua: el grito de los volcanes”.












