“Todo mundo insiste en que son malos tiempos para la lírica, que la poesía desaparecerá y que el utilitarismo no deja un hueco para su lectura. Pero si esto sucediera... desaparecería algo más que un género literario: se extinguiría una serie de valores inseparables de la condición humana”, afirma el poeta y ensayista Luis García Montero (Granada, España, 1958), recién nombrado Hijo Predilecto de Andalucía y autor de su más reciente libro Balada en la muerte de la poesía, que ya circula en México, donde plantea el mayor de sus temores: la “muerte” del poema.
“Pero si sucediera desaparecería algo más que un género literario; se extinguiría una serie de valores que me parecen inseparables de la condición humana. Creo que, mientras el ser humano exista, la necesidad de poesía permanecerá con más o menos público, pero siempre gozará de la misma salud que la humanidad”, dice Montero, colaborador habitual del cantautor Joaquín Sabina y quien ha obtenido los premios Adonáis (1982), Loewe (1993), Nacional de Literatura (1994) y Nacional de la Crítica (2003).
¿Observa en la falta de lectores una herida de muerte en la poesía?, se le pregunta al entrevistado. “La poesía nunca ha tenido un público mayoritario como el que puede tener un cantante. Pero sí tiene lectores fieles, y me parece que conviene que su número vaya aumentando; eso será un signo de progreso cultural. Pero la culpa de que los lectores se alejen de la poesía, a veces, la tienen los propios poetas que confunden calidad con dificultad. Si la poesía solo está escrita para poetas y no para lectores, es difícil que estos puedan acercarse a ella”, expresa.
A pesar del escenario adverso, el poeta cree que la poesía goza de buena salud en países como México, Colombia y España; y halla en Bob Dylan (Nobel de Literatura 2016) a un gran cantante, figura importante de la cultura contemporánea que forma parte de su educación sentimental.












