¿Quién es Nostradamus?

Cuando está por terminar un año es común escuchar predicciones de los sucesos a nivel mundial que marcarán el siguiente, a partir de lo planteado por Nostradamus, que vivió de 1503 a 1566, en Francia, pero que a 500 años, sus planteamientos aún son tomados en cuenta.

“Michel de Nostradamus, el vidente más renombrado y famoso de cuantos han sabido interpretar los astros, nació en Saint-Rémy de Provence, sur de Francia, el año de gracia de 1503, un jueves 13 de diciembre, hacia el mediodía”, escribió Jean-Aimes de Chavigny, magistrado de la ciudad de Beaune, doctor en Derecho y Teología, quien vivió en la época de Nostradamus.

Su padre fue Jaime de Nostredame, “notario de aquel lugar; su madre fue Renée de Saint-Rémy, sus abuelos paternos y maternos eran profundos conocedores de las ciencias matemáticas y de la medicina”.

De acuerdo con el magistrado y con algunas versiones de la época, la familia de Nostradamus “era de origen judío, de la tribu de Isacar, convertidos al cristianismo. Y de ahí que atestigüe nuestro autor haber recibido directamente de sus abuelos el conocimiento de las ciencias matemáticas; y en el prólogo de sus ‘Centurias’ él mismo afirma que ellos le transmitieron el don de predecir el futuro”.

Nostradamus contrajo matrimonio en dos ocasiones, la primera su esposa y dos hijos fallecieron. La segunda vez lo hizo en Salonde-Crau, pequeña ciudad que dista de Aix una jornada de camino hasta Aviñón y media jornada hasta Marsella, donde “previendo los grandes cambios y las trágicas convulsiones que perturbaron luego y revolvieron a toda Europa, las sangrientas luchas civiles y los desgraciados acontecimientos que iban a precipitarse sobre Francia, comenzó, lleno de una exaltada inspiración a invadido de un frenesí irresistible, la redacción de las Centurias”.

Jean-Aimes de Chavigny señaló que Nostradamus mantuvo sus “centurias y presagios” en secreto, porque temía por las consecuencias que pudiera generarle, pero más tarde las dio a conocer. “El rumor que suscitaron inmediatamente fue grande y corrió su fama de boca en boca, no solo entre nosotros sino también entre los extranjeros que sintieron por el vidente y por su obra una extraordinaria admiración. Esta fama impresionó tanto al poderoso Enrique II, rey de Francia, que este, en el año de gracia de 1556, mandó llamar al vidente a la Corte. Después de que revelara un cierto número de acontecimientos importantes que habían de suceder, recibió numerosos presentes y se volvió a su Provenza natal”, refiere.

“Algunos años más tarde, concretamente en 1564, visitando Carlos IX las provincias y habiendo concedido la paz a las ciudades que contra él se habían revelado, vino a Salon y no quiso dejar de visitar al profeta e insigne héroe, mostrándose para con él tan generoso, que lo honró con el cargo de consejero y le nombró médico suyo en la Corte”, indicó el magistrado.

Nostradamus falleció a las 62 años y “sobre su sepulcro se esculpieron las palabras de un epitafio, compuesto a imitación del de Tito Livio, historiador romano; epitafio que hoy puede todavía verse en la iglesia de los Cordeleros de Salon, en la que, con grandes honores, fue enterrado el cuerpo de Nostradamus”.