La tendencia de asistir al cine bajo un código de vestimenta específico ha dejado de ser una actividad exclusiva de los clubes de fans para convertirse en un fenómeno cultural masivo.
Esta práctica, que alcanzó su punto álgido con el estreno de Barbie (2023) y la marea de color rosa que inundó los complejos cinematográficos, ahora encuentra una nueva embajadora en Anne Hathaway.
Ante el inminente estreno de la secuela de El diablo viste a la moda, la actriz ha lanzado un desafío de estilo que busca elevar la experiencia cinematográfica a un nivel de alta costura.
Un deseo
En una entrevista concedida a la revista especializada Vogue, Hathaway (quien interpreta a Andy Sachs) expresó su entusiasmo por ver la respuesta estética del público. “Espero que todo el mundo se arregle y vaya al cine”, señaló la actriz. Al recordar el impacto social del “Barbiecore”, añadió que espera que la gente recuerde lo divertido que fue vestirse de rosa intenso e ir a ver la película de Greta Gerwig. “Espero que todos se pongan su outfit favorito aprobado por Miranda Priestly y simplemente se la pasen increíble”, puntualizó la ganadora del Óscar.
De acuerdo con reportes de Women’s Wear Daily (WWD), la estética de esta secuela no solo rinde homenaje a la cinta original, sino que adapta el concepto del “power dressing” a la era contemporánea.
La diseñadora de vestuario Molly Rogers recibió peticiones directas de Meryl Streep para definir la nueva era de Miranda Priestly (personaje inspirado originalmente en la figura de Anna Wintour). Según Rogers, la editora en jefe de Runway exige siluetas que proyecten una autoridad absoluta pero renovada.












