En contrapeso a los efectos de la guerra que mantiene a Palestina en los medios de todo el mundo, el cine palestino busca ofrecer una mirada distinta de lo que sucede en ese punto del sudoeste asiático.
Las cintas de manufactura palestina muestran historias de amor, humor, nacimientos, familia y la manera en que las personas continúan construyendo su cotidianidad en medio de un conflicto.
Ese será uno de los ejes con el que llegarán filmes palestinos a la Ciudad de México a la Semana de Medio Oriente y Norte de África (Semona), a realizarse del 21 al 28 de agosto en alianza con el Festival de Cine Libanés (Fecil).
Para la historiadora y antropóloga Camila Pastor, directora de Semona, la poca difusión del cine árabe contribuye a que Medio Oriente siga siendo asociado casi exclusivamente con la guerra. Las barreras del idioma, el alto costo de la subtitulación y la falta de intercambio cinematográfico mantienen fuera del alcance del público mexicano producciones de Egipto, Líbano, Marruecos y Palestina. Sin embargo, aseguró que el cine palestino no pretende ocultar la violencia, sino mostrar que la vida continúa a pesar de ella. “Tienes que nombrar la guerra y la violencia y dejarla ver, pero también puedes decir: ‘No solo somos guerra’. Vamos a hablar de la vida cotidiana, de cómo se sostiene la vida y cómo se reproduce la vida”, externó.
Tópicos distintos
La académica explica que esa es la principal diferencia entre el cine y la cobertura informativa. Mientras las noticias se concentran en el conflicto, las películas retratan familias y relaciones que tratan de preservar la memoria de un pueblo.
“Una parte importante desde hace varias décadas de la resistencia palestina es la creación de archivos, incluyendo los fílmicos. Si no lo documentamos nosotros, estas voces serán silenciadas”, expresó.
Como parte de esta colaboración entre Semona y Fecil, el público podrá asistir a funciones gratuitas de cine palestino, egipcio, sirio, marroquí y libanés en distintas sedes de la Ciudad de México, con el objetivo de acercar a los espectadores a una región que, desde la pantalla, busca contar mucho más que guerra.












