"México * Agencias. La Casa del Estudiante Indígena fue un experimento lanzado por la Secretaría de Educación del gobierno de Plutarco Elías Calles, con el fin de reunir a indígenas de diferentes comunidades para cambiar su mentalidad y sacarlos de ahí como si fueran ""ninos escandinavos"".
El proyecto sólo duró un par de anos y sus efectos fueron escasos, pero jugó un papel ideológico muy importante, al grado que el entonces secretario, Manuel Puig, se congratulaba de los ""milagros"" ahí vistos:
""Hemos visto huicholes que llegaron hace dos meses a México en un estado absoluto de abandono, sin aspecto alguno de seres civilizados, y mes y medio después, esos ninos, que aún no hablan espanol [...] pueden distinguirse por su aspecto inteligente, de ninos escandinavos"", escribía en un reporte.
Éste es un ejemplo recogido dentro de las ""Historias secretas del racismo en México, 1920-1950"" (Tusquets, 2007), una investigación de Beatriz Urías Horcasitas, en la cual se plantea cómo se articula un proyecto de transformación social vinculado a los grupos de profesionistas que ""armaban"" la vida nacional, como los médicos, los demógrafos, los antropólogos, los juristas, los psiquiatras.
""Una élite profesional que plantea que el país puede transformarse y evolucionar de otra manera si se lleva a cabo el mestizaje"".
Durante la primera mitad del siglo XX, se definieron una serie de propuestas e ideas que buscaban la transformación de los habitantes de nuestro país, superados los conflictos de la Revolución mexicana.
Se trataba de construir ""la figura del hombre nuevo"": un hombre trabajador, buen padre de familia, mestizo, como parte de todo un proyecto de generación de una nueva sociedad basada en el estereotipo, y todos aquellos que no cabían en el proyecto debían desaparecer, lo cual fue funcional para el desarrollo del nuevo Estado, como una base ideológica importante, según reconoce la investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. ""Pero, las ideas fueron muy utópicas, irrealizables"", agrega.
Beatriz Urías había trabajado en las concepciones raciales en el siglo XIX.
""La Revolución es un parteaguas que replantea el orden social y político"".
Para la segunda mitad del siglo XX, las condiciones del país propiciaron la extinción ideológica de aquellos proyectos refundadores del mestizaje, lo cual no significa que en la sociedad mexicana estén ausentes ciertos prejuicios o ideas discriminatorias o racistas.
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