El teatro Estefanía Chávez Barragán de la Facultad de Arquitectura de la UNAM se entregó el Premio Pritzker 2026. En el evento, el chileno Smiljan Radic Clarke compartió con los alumnos de la carrera de Arquitectura su discurso de agradecimiento tras recibir este galardón.
Con el auditorio lleno, Radic Clarke habló de su arquitectura austera en un conversatorio titulado “Arquitectura distraída”, y recordó que en 1998 presentó una conferencia en Querétaro, donde un interlocutor mexicano le señaló que el par de obras que hasta ese momento había realizado estaban “destinadas al cajón de los recuerdos”.
“Después entendí que no me interpelaba tanto por mis construcciones, dibujadas a mano y transmitidas en ese momento por diapositivas, las cuales no tenían nada de malo, mi obra estaba bien hecha, y eran lo suficientemente raras para ser invitadas a una conferencia en Querétaro ante 2 mil personas, sino que entendí que me interpelaba por una sospechosa mirada distraída, me refiero a una mirada ausente de lo que realmente importaba en el campo de la arquitectura y en el mundo en general”, explicó.
Como respuesta, Smiljan Radic le contestó a aquel arquitecto mexicano que esas obras que estaba cuestionando “eran lo único que sabía hacer, sabía hacer solo eso, esos artefactos, y esa falta de postura fue lo que salvó a esos artefactos”.
Convencido de que su forma de construir tiene fecha de caducidad, señaló que su arquitectura representa justo una mirada distraída y ausente. “Esas imágenes que corren distraídas detrás de mí son parte de un cauce distraído, pero que se convierten y permanecen”, detalla.












