RAE al combate de los anglicismos

Algunos de los anglicismos que se utilizan en la publicidad. Cortesía
Algunos de los anglicismos que se utilizan en la publicidad. Cortesía

Packaging, target, engagement, briefing, timing. O lo que es lo mismo: embalaje, objetivo, compromiso, informe, sincronización. La Real Academia Española (RAE) le ha declarado la guerra a los temidos anglicismos y ha ideado una campaña para combatirlos porque, según denuncia, empobrecen la lengua castellana e inducen al olvido de algunos de sus términos.

La publicidad es uno de los ámbitos en el que radica la problemática. Por ello, el primer paso para proclamar el mal uso de estas palabras fue la realización de un video compuesto por dos anuncios. El primero de ellos promocionaba un perfume con olor a swine, mientras el segundo publicitaba unas gafas de sol blind effect. En ambos casos se ofrecía la posibilidad de adquirir el producto de forma gratuita, pero quienes los pidieron recibieron un artículo muy distinto al que esperaban.

El perfume era, en realidad, “una fragancia a granja de cerdos que penetra hasta in your dreams”, y las gafas eran las únicas del mercado que “no te dejan ver nada, oscuras, como todas esas palabras en inglés puestas allí, sólo porque se escuchan en inglés”.

El video se trataba de un gancho promocional para la jornada de debate “¿Se habla español en la publicidad?”, organizada conjuntamente por la RAE y la Academia de Publicidad (AP) y que se celebró la semana pasada.

“La Academia nació hace unos 300 años por la invasión de los galicismos, y ya por aquel entonces había una preocupación ambiental fuerte”, explica a La Vanguardia José María Merino, novelista, coordinador de dicha jornada y académico de la RAE. “En este momento tanto la AP como la RAE estamos preocupados por esta invasión inútil. ¡Ojo!, el inglés es una gran lengua de cultura y de comunicación, pero nos vemos invadidos por cantidad de vocablos que no tiene ningún sentido que entren dentro de nuestro flujo léxico cotidiano”, reclama. Merino explica que si se tratara de una invasión tecnológica “sí tendría sentido, porque la tecnología trae palabras que no tenemos dentro de un panorama léxico”.