La vida de las supermodelos no siempre es de cuento, claro ejemplo es Emily Ratajkowski, de 35 años, quien confesó que detrás de su imagen de mujer segura y exitosa también hubo una etapa complicada, especialmente después de convertirse en mamá.
En un ensayo para The Cut, titulado “Mother fucker”, Em recordó su matrimonio con el cineasta Sebastian Bear-McClard y reveló que la relación comenzó a apagarse poco después del nacimiento de su hijo Sylvester, a quien llama Sly. “Seis meses después de que naciera mi hijo, mi marido y yo dejamos de tener sexo. Menos de un año después, nos separamos”, escribió.
Tras la ruptura vivió una etapa de citas, pero decidió parar cuando entendió que su energía estaba enfocada en su hijo. “Tenía reglas: nunca faltar a la hora de dormir y básicamente nada de quedarse a dormir. Eran naturales y fáciles de cumplir”, explicó.
Prioridades
Prefería volver a casa para despertar junto a su pequeño antes que prolongar una noche loca. “No había ningún lugar en el que prefiriera estar que cuando me despertaba con mi hijo pequeño”, escribió.
Después de algunas noches de copas tomaba sus cosas y regresaba antes del amanecer para cumplir con su rutina de mamá. “No importaba el número de martinis, estaría completamente vestida y fuera de la puerta para relevar a la niñera y estar lista para el ‘¡Mamá!’ de las 6 a.m. de mi hijo”, dijo.
También recordó que alguna vez creyó que ser madre soltera era “la forma más rápida de arruinar la vida de una mujer”, pero con el tiempo cambió esa idea y encontró una nueva fuerza en esa etapa. Emily aseguró que hoy ve la maternidad desde otro lugar y que incluso disfruta romper con la idea de cómo “debe verse” una mamá. Para ella, seguir siendo ella misma también forma parte de criar a su hijo. “Creo que esa es en realidad una de las formas en que realmente disfruto ser subversiva con la maternidad. Hay tanto alrededor de cómo debería verse una mamá”, dijo.












