Realizan baile del Corpus Christi en Tuxtla

En el tradicional baile del Corpus Christi. Darwin Mendoza
En el tradicional baile del Corpus Christi. Darwin Mendoza

El baile del Corpus Christi es una de las danzas más representativas del estado, y quizá el más difundido es el que se realiza en el municipio de Suchiapa, que a lo largo de una semana tuvo diversas actividades con motivo de esta celebración.

En Tuxtla Gutiérrez, la comunidad zoque se reunión en la iglesia de San Pascualito para danzar, el 31 de mayo al mediodía. Esta actividad es uno de los rituales que tienen que ver con el ciclo agrícola y la fertilidad de la tierra, con la intención de que haya un buen temporal que permita obtener una buena cosecha, señala Raúl Jiménez, uno de los jóvenes de la comunidad zoque que buscan preservar esta danza.

“Esta festividad tiene que ver con la imagen de la Santísima Trinidad; en ella, los hombres se visten con un saco de color negro, acompañado de una camisa blanca, y van pintados de la cara con color blanco”, comenta en entrevista.

“No hay un número exacto de participantes con el que se deba de bailar, lo único que hay que tener en cuenta es que la formación de la danza es en parejas. También se baila con un animalito; anteriormente, este tenía que estar vivo, porque al final de la danza las iguanas se casan entre ellas, y algunos acostumbraban llevar una muñeca para representar la parte humana, que tiene que ver con la reproducción”, explica Raúl.

La razón de que vayan con las caras pintadas de blanco, sostuvo, tiene que ver con que, en la cosmovisión zoque, el color blanco es asociado con la fertilidad. Durante la Semana Santa se ejecuta un baile titulado “El torito”, en el cual los participantes también van pintados de la cara, pero de color negro, ya que la danza simula que se trata de vender un torito que es robado, por lo que los danzantes ocultan sus rostros.

Los rituales y danzas de la comunidad zoque no terminan con esta actividad; el próximo jueves toca le turno al “Baile de las espuelas”, en distintos barrios de Chiapas, así como en las casas de los danzantes. “Antes de la evangelización de los zoques, estos rituales iban dedicados a la tierra y a la lluvia, pero, con la llegada de los dominicos a territorio chiapaneco, estos se dedicaron al santo más cercano del calendario católico”, señala Jiménez.