Los guitarristas y estudiantes de la Escuela de Música de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas René Carpio Vázquez y Ramón Alberto Palomeque, deleitaron a un selecto público que asistió a escuchar un concierto de guitarra clásica en la Casa de la Cultura.
El primer guitarrista quien cursa el quinto semestre de la licenciatura en música René del Carpio, deleitó con la pieza Sonata K.208, que fue una transcripción de una sonata bipartita que se divide en dos partes: la primera fue melódica y la segunda más armónica y polifónica; esta pieza es una creación del compositor italiano Domenico Scarlatti, un músico famoso por sus composiciones y por tocar el clavecín y el órgano.
La siguiente pieza fue Estudio XV (Sarabanda) del compositor cubano Leo Brouwer, músico vivo y una de las personas más influyentes en el mundo de la guitarra contemporánea -explicó el artista y agregó- que la Sarabanda es una danza barroca que se le atribuye a España y entra dentro de las danzas más representativas del periodo Barroco.
Para despedirse, el guitarrista tocó la pieza Tema y variaciones de Sakura una obra musical que representa el tradicional folclor japonés, siendo un tema muy especial para ese sector, ya que en esa pieza se alude a cuando los cerezos florecen y este es un tema muy arraigado en esa cultura.
Mencionó que lo que él tocó fue un arreglo del guitarrista japonés Yukijiro Yocoh,“el tema tiene una introducción con parte del tema, luego te presenta el tema de manera melódica y ya después viene las variaciones, utilizando los recursos de la guitarra como: trémolos, arpegios y armónicos”.
En la segunda parte del concierto tocó el turno al casi egresado de la citada carrera, el músico Ramón Alberto Palomeque quien empezó con la pieza Sonata del compositor mexicano Gerardo Tamez, la cual tiene tres momentos: uno muy rítmico, otro más melódico y en el tercero vuelve a esa parte rítmica de la primera.
El músico del noveno semestre continuó con un vals del compositor paraguayo Agustín Barrios Mangore, de quien hace poco se empezó a hacer investigaciones, descubriendo que actualmente es a quien se le atribuye mucho en la guitarra, ya que fue de los guitarristas que empezaron a hacer transcripciones de las obras importantes como las de Johann Sebastian Bach, Beethoven; ganándose el seudónimo de el “Paganini de la guitarra”, gracias a la forma virtuosa en que toca el instrumento.












