Desde muy temprano la comunidad zoque de Tuxtla Gutiérrez vinculada con la Ermita del Cerrillo —que se ubica en la 2ª Sur, casi para llegar a la 7ª Poniente— se preparó para una de las festividades más importantes en su calendario: la ensarta de flores de musá (en zoque), también conocida como cempasúchil (en náhuatl) o flor de muerto, para celebrar la fiesta a los fieles difuntos.
Florentino Martínez Reyes, quien funge desde hace más de 20 años como albacea en la Ermita del Cerrillo, explicó que esta tradición es especial en la región porque solo se lleva a cabo en dos lugares: en Copoya y aquí.
Estos son los únicos sitios donde se llevan a cabo usos y costumbres de las tradiciones zoques; en ningún otro templo católico o donde funja un sacerdote se pueden realizar estos ritos, o como dijo Florentino: “Donde quiera que tengan un sacerdote no lo permiten”.
La ensarta de flor de musá es un ritual zoque que anuncia el Día de Muertos, como mencionó el albacea del Cerrillo, pues “los antepasados dejaron esa tradición”. La fiesta empieza desde temprano; hay rezos, luego viene la ensarta, propiamente dicha. Se hacen también coronas con flores de cempasúchil y se colocan en el altar.
Ocho días después, es decir, el 1 de noviembre, se renuevan los altares, pero ya en los hogares de cada quien, los rezos son más íntimos, en familia, y más personales, pues en los altares de cada difunto se deja una ofrenda de candelas e inciensos: el primer día es para los “angelitos” y el segundo, para las almas adultas; a estos últimos se les deja Coca-Cola, pozol, trago, café, pan y la comida que les gustaba en vida.
La tradición no ha menguado con el tiempo. En la Ermita del Cerrillo hay mucha gente creyente, solo que a veces no están todos porque la festividad cae en día laboral. En ese lugar, donde luego de la ensarta las mujeres zoques se dedican a cocinar o a servir botana y cervezas o el “curado”, el tiempo parece haberse detenido.
Esta es una festividad zoque tradicional de las más populares, pero no la única. Con más de dos décadas como albacea, Florentino Martínez también destaca la fiesta del patrón de la Ermita, cuando el 8 de diciembre se hace la siembra, para la cual se construye una casita forrada con hoja de guineo y se mete ahí una canoa donde se siembran diferentes semillas.
Otra fiesta importante es la que se hace el 12 de diciembre para celebrar a la Virgen de Guadalupe. El 16 del mismo mes comienza el novenario para el patrón de la Ermita y termina el 24, en la víspera de Navidad.












