"Verónica Huesca * CP. Este 16 de agosto, el sincretismo religioso se hizo presente en el templo dedicado a San Roque, al converger la fe católica con los rituales tradicionales zoques, todo ello en honor al Santo Patrono del barrio que lleva su nombre y que se encuentra ubicado en pleno corazón de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez.
Desde las 5 horas del sábado, los fieles devotos acudieron al umbral para cantarle ""Las Mananitas"" y posteriormente se realizó un paseo del Santo en cuestión, para continuar con un deliciosa tamaliza y café.
A lo largo del día, según dicta la tradición zoque, se entregaron decenas de somés, algunos hechos a base de frutas frescas y otros más con utensilios de plástico, sin embargo, no importando las diferencias en su confección, la devoción con que fueron ofrendados era la misma.
Entre los feligreses que acudieron al templo, no sólamente había habitantes de este barrio, también asistieron vecinos de diversas parroquias y personas procedentes de Chiapa de Corzo y Ocozocoautla, algunos vestidos como Parachicos y otros mas como zoques. Cada grupo ejecutó sus respectivas danzas al sonoro ritmo del chin chin, del tambor y de la flauta de carrizo.
Por la tarde, continuó la fiesta y las mujeres del barrio ofrecieron una comida muy típica conformada por zispolá, un guiso hecho con caldo de res, repollo y garbanzo, el cual se acompana con el canané negro hecho con frijol y maíz, o el blanco, hecho con puro maíz; todo esto, al tiempo que se escuchaba la música de la marimba.
Este santo se ha hecho famoso en el mundo por los grandes favores que consigue en beneficio de pobres y enfermos. Su popularidad ha sido extraordinaria, porque consigue librar a las personas de la enfermedad y del contagio.
San Roque nació en Montpellier, de una familia rica. Muertos sus padres, vendió sus posesiones, repartió el dinero entre los pobres y se fue como peregrino hacia Roma a visitar santuarios.
En ese tiempo estalló la peste de tifo y hubo gran mortandad. A muchos logró curar con sólo hacerles la senal de la Santa Cruz. A otros más, ayudó a bien morir, y él mismo los sepultaba, porque nadie se atrevía a acercárseles por temor al contagio.
Y un día, mientras atendía a un enfermo grave, él se contagió. Su cuerpo se llenó de manchas negras y úlceras, por lo que se retiró a un bosque solitario, y en el sitio donde se refugió, nació un aljibe de agua cristalina, con la cual se refrescaba.
Una vez que se curó, regresó a Montpellier, pero al llegar a la ciudad, que estaba en guerra, los militares lo confundieron con un espía y lo encarcelaron durante 5 anos, tiempo en el que consoló a sus companeros prisioneros.
Un 15 de agosto de 1378, fiesta de la Asunción de la Virgen Santísima, murió como santo. Al prepararlo para echarlo al ataúd descubrieron en su pecho una senal de la cruz que su padre le había trazado de pequeno y se dieron cuenta de que era hijo del que había sido gobernador de la ciudad.
Desde entonces empezó a realizar milagros.
Como parte de la celebración, no se pierda, el 24 de agosto se presentará el dulce de puxinú más grande del mundo.
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