"Verónica Huesca * CP. Como cada 8 de diciembre, en la Iglesia El Cerrito ubicada en la capital chiapaneca, se llevó a cabo la tradicional siembra del maíz zoque, en honor del Senor de este templo, a quien llaman Nino Manuel Salvador.
Este día es una fiesta para los zoques, porque se preparan para la cosecha del próximo ano, y mediante ofrendas al Senor, esperan que sea venidera.
Es en la siembra del maíz donde se puede apreciar la organización jerárquica que prevalece entre los zoques, como las mayordomías, los priostes, las albaceas y demás cargos que cada individuo ostenta.
El festejo inicia con una tradicional comida zoque, que consiste en zispolá (frijol con carne), acompanado de canané blanco, hecho con puro maíz, que se sirve en borcelana (plato de barro), acompanado de pozol blanco y de cacao.
Son los priostes quienes primero comen, según narra la presidenta de este festejo, la priosta zoque Guadalupe García: ""Porque en nuestra cultura, primero están los hombres y nosotras pasamos a segundo término. Una vez que ellos terminan de comer, seguimos nosotras"".
Es entonces cuando los priostes se retiran a un lugar apartado, a sentarse; espacio en el que una mujer no puede estar, ni siquiera pasar por ahí. ""Los hombres priostes se sientan de un lado y las priostas en otro. Ni uno, ni otro puede ir para allá porque si no hay un castigo, que consiste en que todos los hombres le dan a beber una copa a la mujer, y viceversa"", cuenta García.
Posterior a la degustación de los alimentos, las priostas se internan en la capilla para preparar las ofrendas que sembrarán en una pequena batea que se encuentra en el interior de una casa hecha con bambúes y palmas, al tiempo que los hombres les echan agua simbolizando la lluvia.
""A la siembra entran primero las mujeres porque son el símbolo de la fertilidad. En unos recipientes que les llamamos bochitos se coloca el maíz desgranado, la albahaca, la ruda, los cebollines y una vela; todo esto lo sembramos en la batea. Previo a ello, oramos pidiendo al Senor para que nos mande una buena cosecha. Mientras sembramos, los hombres desde afuera nos echan agua, simbolizando la lluvia que tanto esperamos para que haya una buena cosecha"".
Luego, son los hombres los que realizan este ritual.
Cabe senalar que al entrar a la casa de la siembra, es el albacea, don Faustino Morales, quien dirige a los priostes y priostas, llevando en la mano incienso para alejar los malos espíritus, al tiempo que se escucha el dulce sonido de la flauta de carrizo y el tambor, tan peculiar entre la comunidad zoque.
Al grito de ""?Viva las priostas!"" y ""?Viva los prioestes!"", termina esta festividad.
Esta misma casa, en donde se llevó a cabo la siembra, sirve para levantar el nacimiento del nino Jesús. ""Se saca la siembra y lo llegan a poner a los pies del ninito; es nuestra ofrenda para que nos dé la bendición"".
""El 25 y 26 se realiza otra fiesta grande acá mismo, se come el zispolá y ya el 27 es el lavado de ollas, que es recoger todos los trastes, para que volvamos el 6 de enero a la sentada de los ninitos"", acotó la priosta, quien hizo extensa la invitación.
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