Reaparece en Múnich cabeza olmeca falsa

"México * El Universal. La cabeza olmeca que Leonardo Patterson mandó tallar en Veracruz alrededor de los años 80 reapareció en Múnich, según información conjunta de la Procuraduría General de Justicia, la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

En mayo de 2008 se dio a conocer la existencia de una cabeza distinta de las 17 que se han descubierto en México; una pieza de 97 centímetros de altura, 78 centímetros de frente por 67 de profundidad. La escultura, aunque clasificada como de gran formato, no alcanza las medidas de las cabezas colosales genuinas, de más de dos metros de altura.

La falsificación forma parte del conjunto de 252 piezas que el expertos del INAH identificaron como falsas en el lote que tiene incautado la policía alemana en Múnich desde hace dos años, y que actualmente está en litigio entre Patterson, otros coleccionistas europeos y estadounidenses y varios gobiernos latinoamericanos, el de México entre éstos, que reclaman las piezas de la colección como parte de su patrimonio cultural.

La cabeza olmeca falsa podría ser una pieza clave para investigar el modus operandi de Patterson a lo largo de su carrera como ""dealer"" de antig¸edades prehispánicas en América, Europa y Australia.



Falsos y verdaderos

De acuerdo con fuentes consultadas en Estados Unidos, Patterson siempre ha manejado objetos prehispánicos genuinos y falsos. ""Al parecer, las maneja en una proporción de 50 y 50 por ciento"", explicó hace tiempo el arqueólogo Michael Coe, de la Universidad de Yale, al referirse a las estrategias de Patterson.

Así, arropadas por piezas originales, de valor cultural incalculable y de alto precio en el mercado negro mundial, los objetos falsos pasan inadvertidos para los ojos que no son expertos de gente que confía en la palabra del ""dealer"", e incluso los objetos pueden pasar por genuinos mediante documentación irregular. Ése el caso de la cabeza olmeca.

En su momento, salió a la luz una serie de documentos en los que sobresale uno que prueba cómo el historiador estadounidense Frederick J. Dockstader dio un certificado de autenticidad de la pieza, apelando a sus presuntos conocimientos en arte prehispánico olmeca.

Dockstader, ya fallecido, en los años 70 fue acusado por el estado de Nueva York -y hallado culpable- de saquear el Museo del Indio Americano cuando fue su director. A este tipo de expertos sin muchos escrúpulos se ha acercado Patterson para hacer pasar por auténticos algunos objetos que, a los ojo de expertos bien intencionados, son falsos.



Fraude sobre fraude

Además de las fotografías de Bianchi en plena faena, cincelando un trozo de piedra basáltica, del certificado de autenticidad firmado por Dockstader y de un avalúo extendido por la consultoría Fine Art Ltd. de Florida por 20 millones de dólares, se sabe de la copia de una póliza de seguros de la compañía AON Iberia, contratada por Patterson para trasladar su cabeza olmeca.

Según el documento de la aseguradora, la cabeza fue valuada en 2002 por 15 millones de euros. Es decir, Patterson, además de mandar a reproducir en México piezas arqueológicas sin autorización del INAH y de haber hecho pasar una artesanía como antig¸edad, podría haber incurrido en un fraude económico.

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