La reapertura del Palacio de Bellas Artes, tras permanecer casi seis meses cerrado, ha implicado la realización de una serie de protocolos para definir la desinfección de cada espacio y superficie, así como protocolos con medidas sanitarias y distanciamiento social específicos para grupos artísticos, técnicos y trabajadores; incluso, la nueva normalidad obligó a modificar la museografía de la muestra “El París de Modigliani y sus contemporáneos”. Además, de momento, el aforo permitido será solo del 20 %.
A partir del 2 de septiembre se podrá acceder al área de murales y al Museo Nacional de Arquitectura, al restaurante y a la librería; el 8 de septiembre estarán abiertas las salas de exhibición con la exposición del artista italiano, así como el vestíbulo en donde cinco músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) ofrecerán recitales relacionados con la vida y obra de Modigliani.
Permanecerán cerradas la Sala Principal, las salas Manuel M. Ponce y Adamo Boari y las oficinas, su apertura ocurrirá cuando el semáforo marque verde, pero se contempla que la Sala Principal pueda comenzar a utilizarse en las próximas semanas para ensayos de grupos reducidos de la OSN y de la Compañía Nacional de Ópera, así como para actividades artísticas que serán transmitidas en línea, como una ópera que formará parte de la programación del Festival Internacional Cervantino que este año será virtual.
“Se han tenido que hacer protocolos de los protocolos, porque no solo es un recinto monumental, es también un espacio en el que conviven diversas formas de práctica artística y diversas superficies. Cada espacio tiene su propio protocolo”, dice la directora del INBAL, Lucina Jiménez.
Para el 2 de septiembre las medidas para recibir al público están definidas —ese día ya no estarán las vallas azules en torno de Bellas Artes—. La entrada para acceder al área de murales y al Museo Nacional de Arquitectura será por la puerta izquierda, cercana a la Alameda Central. A partir del día 8, la puerta central se abrirá para Arquitectura, restaurante y librería.
En todos los casos, la salida será por la puerta derecha, del lado de Eje Central. En la entrada habrá señaléticas para recordar al público que no puede acceder con mochilas porque no habrá servicio de guardarropa, que debe portar cubrebocas en todo momento, guardar distancia social, pasar por el filtro de desinfección de calzado, por toma de temperatura, uso de gel antibacterial, y respeto a las señalizaciones colocadas en el piso para marcar la distancia y la dirección del recorrido, así como el costo de entrada.
La fila para acceder estará dirigida a un costado del recinto, en dirección a la Plaza Ángela Peralta. Se permitirá el acceso de dos personas solo si son cohabitantes, de no ser así, la entrada será individual. En la fila en el exterior podrán estar máximo 40 personas. En la entrada y durante todo el recorrido por los diversos espacios, habrá mediadores para orientar a los visitantes sobre cómo respetar las medidas durante su permanencia en el espacio.
Al respecto, dice Lucina Jiménez, se ha insistido en que será prioritario brindar atención afectiva: “Queremos generar la idea de que somos un espacio seguro, un refugio, que la gente puede venir con su hijo, con su pareja, con la certeza de que alguien más ya se encargó de su seguridad”. La capacidad será variable en cada espacio. En el área de murales podrán permanecer 41 personas o hasta 82 si son cohabitantes. En Arquitectura se permitirá la visita de ocho personas o 16; la sala Diego Rivera con 14 o 28, la sala nacional 38 o 76 y la sala Siqueiros con ocho o 16.
Los elevadores darán servicio a embarazadas, adultos mayores y personas con discapacidad. En los sanitarios solo podrán estar dos personas. No habrá ningún tipo de información impresa, pero el boletaje será físico. Al finalizar la visita se invitará al público a llenar de forma virtual una encuesta sobre su experiencia.
Previo a los protocolos para el acceso al público, el Centro Nacional Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble realizó un estudio para determinar la desinfección específica que requiere el Palacio de Bellas Artes, debido a los diferentes materiales que conviven y al cuidado de la obra artística.
Medidas para Modigliani
El recorrido en las salas Diego Rivera y Nacional se deberá hacer en aproximadamente 20 minutos cada uno, para que cada obra se pueda contemplar en alrededor de 40 segundos.
El flujo será unidireccional
Cecilia Reyes, encargada de mediación, explica que cada sala plantea su capacidad máxima no solo en función de los metros cuadrados, sino también para que haya un radio de dos metros entre cada visitante. “En algunos casos se planteó la sana distancia, pero también para que tengan una perspectiva visual de las obras”, asegura.
Una vez que concluya la exposición de Modigliani, se tiene contemplado que la siguiente muestra será el último mural que realizó Rina Lazo, fallecida el 1 de noviembre. Después, se prevé una colaboración con el Abierto Mexicano de Diseño.












