La gesta heroica de Pañuelo Rojo volvió a ser tema de conversación en el Patio Cívico del Palacio Municipal de Tuxtla Gutiérrez, donde se honró la valentía y la tenacidad de tres de los ocho integrantes del grupo explorador.
Encabezada por el presidente municipal de la capital del estado, Ángel Torres Culebro, se llevó a cabo la entrega de reconocimientos a Martín Pérez Chamé, Navor Vázquez Juárez y Romeo Pascacio Abarca, quienes en 1960 se adentraron en el Cañón del Sumidero.
La aventura no fue fácil y durante varias décadas el misterio envolvió esta zona llena de desafíos infranqueables. Los fracasos de exploradores de talla mundial y misiones militares hacían aún más peligrosa la travesía.
Protocolo
El acto llevó por nombre “Legado andante: Pañuelo Rojo. Lo imposible por fin hecho” y fue organizado por el Instituto Tuxtleco de Arte y Cultura (ITAC), perteneciente al Ayuntamiento capitalino.
Al respecto, Ángel Torres celebró que desde el Patio Cívico se rindiera homenaje a los integrantes del grupo Pañuelo Rojo para reconocer su historia, su fortaleza y su legado.
“Me acompañó mi esposa, Mercedes Ortiz, para recibir en el Ayuntamiento a Navor Vázquez Juárez, Martín Pérez Chamé y Romeo Pascacio Abarca, integrantes de este histórico grupo. También contamos con la presencia de la regidora Marcela Iturbe. Desde Tuxtla seguiremos reconociendo nuestra historia, valorando a quienes han contribuido a construirla y trabajando por una ciudad con mayor justicia social para todas y todos”, expreso.
Como parte del evento se proyectó un documental que rescata algunas tomas y fotografías de la odisea que comenzó el 31 de marzo de 1960 y concluyó con éxito el 8 de abril del mismo año. La aventura inició desde la Isla de Cahuaré, en Chiapa de Corzo. En dos balsas rudimentarias llamadas La Amarilla y La Negra, los exploradores chiapanecos emergieron victoriosos en Chicoasén.












