"México * Notimex. Hace mil 600 años, cerca de ocho mil caracoles y semillas dieron forma a un tapete que sirvió como ajuar funerario de un personaje de alto rango de la antigua ciudad maya de Calakmul, Campeche.
Tras su hallazgo en 1998 y luego de una ardua labor de restauración y reconstrucción, esta pieza considerada la única recuperada en ofrendas de esta civilización, será exhibida por primera vez al público en el Museo Nacional de Antropología (MNA).
Esta singular creación, cuyos diseños representan el modelo cosmológico de dicha cultura prehispánica, forma parte de la exposición ""Rostros de la divinidad"". Los mosaicos mayas de piedra verde se presentarán a partir del 12 de agosto, y en ellos se mostrarán las ofrendas funerarias de cinco gobernantes mayas.
La pequeña alfombra fue colocada entre los años 375 y 450 d.C., al lado izquierdo de un personaje importante de Calakmul, Campeche, que fue sepultado al interior de la Estructura III de esta zona arqueológica. Su hallazgo se registró en 1998 por la arqueóloga Sophia Pincemin, como parte de una rica ofrenda de cerámica y jadeíta.
Entre 2008 y 2009, el tapete funerario -de tan sólo un metro de largo por 25 centímetros de ancho aproximadamente- comenzó a ser rearmado y restaurado por la especialista Sofía Martínez del Campo Lanz, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Lo hizo a partir de la coloración roja que aún conservaban algunas de las pequeñas piezas, la descripción del orden en que fueron halladas, y varios ensayos de colocación de los caracoles y semillas, lo que permitió completar el rompecabezas.
""La restauración de este tapete no sólo representa el rescate de una obra maestra del arte maya, sino también del significado cultural y ritual que tuvo para esta civilización hace más de mil 600 años"", comentó Martínez del Campo.
Asimismo, explicó que de acuerdo con las imágenes representadas, la pieza tenía como finalidad ayudar al personaje enterrado -posiblemente un dignatario- a trascender de manera espiritual los tres planos del cosmos: celeste, terrenal y subterráneo.
El tapete fue confeccionado con seis mil 630 semillas (de tres milímetros de longitud) de la planta silvestre Lithospermum sp, y mil 648 caracoles cortados de cinco especies diferentes: Morum tuberculosum, Oliva reticularis, Oliva sayana, Marginella labiata y Marginella carnea.
De acuerdo con los estudios hechos en los laboratorios del INAH, donde se realizó la identificación de las especies, ""las semillas tienen una cubierta dura que protege la materia orgánica en su interior"".
""Los mayas extrajeron con mucho cuidado ese material por medio de calor indirecto, esto se sabe porque las simientes tienen huellas de haber sido expuestas a fuego indirecto, tal vez en un comal. Después las bordaron sobre un lienzo de tela o de piel que con el tiempo se desintegró"", explicó la restauradora.
La restauradora añadió que, una vez que se formuló una propuesta de armado de la pieza, derivada de decenas de esbozos de la forma que pudo haber tenido, se logró determinar el orden en el que las piezas coincidían de manera acertada. Una vez definido el esquema, se elaboró un soporte de lino, que fue reforzado y sobre el cual se bordaron los cerca de ocho mil pendientes.
"











