"Fabián Rivera * CP. El 13 de octubre es una fecha que muy pocos recuerdan, pero es uno de los momentos fundamentales para comprender la historia de la capital chiapaneca. Fue un 13 de octubre, pero de 1911, cuando se firmó el tratado de paz entre Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de Las Casas, después de varios meses de cruenta lucha entre ambos pueblos.
El protagonista de este hecho que se pierde en la memoria de los siglos fue el Batallón Hijos de Tuxtla, que resultó ""victorioso"" después de largo enfrentamiento.
Sin embargo, hay muchas confusiones en torno a este suceso histórico que marcó a ambas ciudades, cuyo eco aún se resiente en los albores de este siglo XXI.
Hay demasiadas imprecisiones, que a decir de José Luis Castro Aguilar, ""se deben en gran parte a que esta parte de la historia, cuya relación está en documentos, ha sido estudiada con muy poco detenimiento"".
El cronista e investigador tuxtleco se reunió con José María López Sánchez, Alejandro Sánchez Flores y Marco Antonio Orozco Zuarth, para recordar la importancia de este momento en la historia de la capital, en lo que fue la celebración del 101º aniversario del Batallón de Voluntarios ""Hijos de Tuxtla"".
Este grupo de valientes defendieron la capital con todo el valor que lograron reunir y que fue su principal arma al momento de chocar con las huestes sancristobalenses, conocidas por su ferocidad y violencia.
300 voluntarios pelearon por sus derechos y por su libertad, pero sobre todo, para defender a sus familias, afirmaron.
Los ponentes coincidieron al señalar que el enfrentamiento tuvo su principal móvil en la lucha por el poder, protagonizada en su momento por Emilio Rabasa Estebanell y Miguel Utrilla, dos de los terratenientes más poderosos de la época en Chiapas.
Al respecto, José María López Sánchez afirmó que existen diversas versiones sobre los orígenes de este pleito. Una de las que más se manejan es el profundo resentimiento que Emilio Rabasa tenía en contra de la sociedad sancristobalense, que lo desairó en más de una ocasión.
Por su parte, Alejandro Sánchez Flores dijo que este momento de la historia puede ser analizado desde distintas perspectivas, y que este suceso debe ser valorado en toda su dimensión. ""Resulta difícil en la actualidad -aseguró-, pero merece ser analizada libre de pasiones"".
En este sentido, aludió a viejos rencores que existen entre ambas ciudades, ahora las de mayor relevancia en el estado.
Por su parte, Marco Antonio Orozco dijo que recordar a este puñado de valientes, que finalmente salieron ""victoriosos"", no debería ser visto como un festejo, sino como una conmemoración. De igual forma, detalló parte de los documentos que se divulgaron en la época, tras la firma del tratado de paz.
""Este hecho afianzó a Tuxtla como la capital del estado"", afirmó. Por último, José Luis Castro dijo que para conocer más a fondo este hecho es necesario no sólo la revisión de documentos, sino tener la visión de los sancristobalenses, lo que cerraría este hecho cuyo recuerdo, la mayoría de las veces, sólo provoca ""abrir viejas heridas"".
"











