"Sara Regalado * CP. Han pasado seis décadas y media de que el pueblo judío fue liberado de los nazis, quienes en menos de diez años fueron capaces de exterminar a más de 6 millones de personas de esta raza de Israel que ya se había asentado en distintos lugares de Europa y era parte de su progreso y desarrollo. ""Nos sentíamos judíos europeos, en verdad"", cuenta una sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial.
A esa distancia, los pocos judíos que lograron sobrevivir al Holocausto aún recuerdan claramente qué situaciones estuvieron obligados a vivir y qué experiencias tan desoladoras les traería la vida ante un estado intolerante: desde el despojo de sus propiedades hasta la falta del mínimo mendrugo de pan, el estar al límite entre la vida y la muerte y soportar la caída de los seres queridos de una forma atroz.
Los hechos no se olvidan, y para conmemorar los 65 años de la liberación de los judíos, organizaciones como Amisrael decidieron volver los ojos a esta parte de la historia de la humanidad.
Así, la delegación de Amisrael en Chiapas organizó un par de conferencias y la presentación de un documental con testimoniales de algunos sobrevivientes judíos, además de que el presidente de este organismo no gubernamental mundial en busca de la paz, William Soto, envió un mensaje a través de un video: ""65 años después de la masacre a judíos, nos queda la basta documentación y la memoria de los sobrevivientes para enseñarnos hasta dónde puede llegar la intolerancia. A partir de esto hemos decidido no callar ante el más mínimo indicio de prejuicio, racismo o intolerancia. Amisrael se solidariza con el pueblo judío y trabaja para que el estado de Israel siga siendo un símbolo de esperanza"".
En el marco de las conferencias ""Derechos Humanos, dignidad en época de crisis"" y ""El Holocausto, ausencia de memoria"", dictadas por Marlo Matías de la Cruz y Florentino Pérez Pérez, respectivamente, ambos provenientes del Centro de Estudios para la Construcción de Ciudadanía y la Seguridad, de la Universidad Autónoma de Chiapas, se expusieron temas sobre la dignidad, la violencia y educación para la paz.
""La violencia es todo aquello que impide a las personas realizarse como seres humanos, satisfacer sus necesidades básicas. La violencia es todo lo que impide el desarrollo, la democracia y la vigencia de los derechos humanos"", expuso el investigador Florentino Pérez.
Mencionó también que en su centro trabajan educando para la paz y los derechos humanos, bajo las siguientes premisas: desmitificar que el ser humano es violento por naturaleza, desmitificar el fenómeno de la guerra como un hecho implacable, pues las guerras son evitables; desmitificar que el conflicto es algo inherente al humano, educar sobre la ciudadanía y la corresponsabilidad, promover el diálogo, la tolerancia y la solidaridad, así como la equidad de género.
""Somos un mundo habitado por culturas con diferentes creencias y costumbres, y todas, absolutamente todas, merecen respeto. Pues allá, a donde se encuentren las víctimas de estos holocaustos, a los ausentes, a los que ya no pudieron hablar pero que siguen vivos en nuestra memoria, para ellos es esta ceremonia"", expresó el docente.
El 9 de noviembre de 1938 sucedió la conocida ""Noche de los cristales rotos"", en la que los guardias nazis se encargaron de quemar sinagogas y saquear tiendas y casas judías. En 1939, invade Alemania a Polonia, y con eso estalla la Segunda Guerra Mundial. Se comenzaron a decretar leyes en contra de esta comunidad: los judíos de 12 a 60 años estaban en condiciones de trabajar; ningún judío podía caminar por la banqueta; debían usar una estrella de Israel para identificarse como judíos; tenían que reverenciar a los policías alemanes, y también se decretó que se les quitarían todas sus propiedades.
Todos los judíos fueron llevados a guetos, que eran sólo barrios de paso en donde la escasez de alimento y agua comenzó a acabar con la población. Niños y ancianos morían en las calles y nadie podía hacer nada.
Posteriormente, los alemanes, usando el argumento de que se los llevarían a un mejor lugar, los subieron a todos a un tren. En vagones para 25 personas hacinaban hasta 75 y viajaban durante días para ser repartidos en los seis campos de concentración ubicados en Polonia, en donde los alemanes, comandados por Adolfo Hitler, llevarían a cabo la última etapa de su plan: ""La solución final"".
Entre 1938 y 1945 murieron más de 6 millones de judíos europeos por varias causas: fusilamiento, hambre o enfermedades a causa de las condiciones en las que se les obligó a vivir, o asesinados en las cámaras de gases, y posteriormente sus cuerpos eran llevados a los hornos para ser cremados.
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