Reescribe la historia del arte femenino

“¿Puedes entender la historia del arte sin Caravaggio? Pues sin Artemisa (Gentileschi), tampoco”, afirma la artista española María Gimeno (Zamora, 1970), durante lo que a primera vista parece ser una clase magistral de historia de arte. Sin embargo, la presentación que hace Gimeno en el escenario se trata en realidad de su performance Queridas viejas.

La acción consiste en Gimeno “editando” en vivo el La historia del arte, de Ernst Hans Gombrich, un texto fundamental para aquellos que estudian historia del arte, pero que tiene un gran defecto: no incluye a mujeres artistas. Es por esta razón que la española hace un corte tajante al encuadernado, con un cuchillo de cocina filosofo, para así abrir un espacio e insertar una hoja —que tiene el mismo diseño editorial que el libro original— con la biografía de alguna mujer y su obra.

En entrevista con María Gimeno explica que este performance surgió en 2014 y que su título viene de una traducción un tanto humorística del libro Old mistresses, escrito por Griselda Pollock y Rozsika Parke, que le hizo ver que en La historia del arte no hay mujeres creadoras.

“Darme cuenta que no había mujeres artistas en el libro de Gombrich fue una bofetada, porque había leído el libro en la universidad y lo pasé por alto. Más tarde, cuando me di cuenta me dio mucha rabia porque me sentí un poco engañada por este libro que me gustaba tanto y entonces decidí solucionarlo y meter a las mujeres artistas en el lugar que les correspondía”, dice Gimeno.

Hasta la fecha, ha sumado aproximadamente a 80 mujeres a la obra de Gombrich. Gimeno desarrolló su criterio de selección a partir de libros de historia de arte sobre mujeres, escritos por historiadoras. “Las inserto en el libro procurando colocarlas en el lugar donde realmente les corresponde. Busco artistas que tienen cabida en los capítulos”, refiere.

El performance de María Gimeno inicia desde la Edad Media y concluye en el siglo XX. En este recorrido, presenta a figuras como la reina Matilde, “La Tintoretta”, Clara Peeters, Camille Claudel, Georgia O’Keefe, Frida Kahlo, Louise Bourgois, Dora Maar, por mencionar algunas.

Para esta presentación en México, suma por primera vez a Lola Álvarez Bravo, pues es una fotógrafa surrealista “que se vio opacada por su esposo”. Los elementos que forman parte del acto no son tomados a la ligera. Por ejemplo, la vestimenta. Gimeno inicia con un traje masculino de tres piezas y corbata, muy propio de un catedrático. Conforme avanza, se va deshaciendo de estas prendas.

El uso del cuchillo también tiene un significado. “Piensa que la historia es una narrativa excluyente y limitada. Para que entren las páginas que el faltan, se necesita una herramienta que pueda hacer el espacio. A través de la herida florece la virtud (de las artistas)”, expone.