Regresan personajes de Crepúsculo

Si eres mujer, occidental y pasaste tu adolescencia en 2008, probablemente hayas escuchando el nombre de Bella Swan. Si no, probablemente estés mintiendo.

Quizá hoy es un gusto culposo, pero la protagonista de la saga de Crepúsculo fue el referente de miles de jóvenes que, a 15 años de la primera novela, crearon toda una legión que se identificó de algún modo con el personaje femenino.

La saga de Stephenie Meyer cuenta la historia de Bella Swan, una adolescente que se muda con su padre a un pueblo desconocido lleno vampiros y hombres lobo. Ahí, tiene una relación complicada con Edward Cullen, el único vampiro soltero, quien la manipula siendo evasivo y controlador.

La periodista Hannah-Rose Yee, del medio británico Stylish, hizo una crítica retrospectiva hace un año en la que destacó la violencia del personaje masculino: “Edward posee los 15 signos de una relación abusiva (descritos por National Domestic Violence Hotline en Estados Unidos), desde amenazar con suicidarse si él y Bella no pueden estar juntos, hasta aislarla de sus amigos y familiares”.

¿Qué tiene en la cabeza?

Este año, Meyer decidió lanzar una nueva entrega, a 12 años de la última. Sol de medianoche, publicada en español bajo el sello Alfaguara, muestra la historia de Crepúsculo pero desde el punto de vista de Edward, algo que muchas mujeres pedían, al hacer un símil entre el vampiro y sus pares masculinos en la vida real. La creadora de la saga entiende el dilema, pero lamenta decepcionar.

“Como mujer que escribe desde una perspectiva masculina y no humana, no estoy segura de cuánto tengo que ofrecer sobre universo humano masculino. Solo puedo mostrarles cómo luce una fantasía femenina. Y Edward es fantasía, es ficción. Me gustaría que fuera de otra manera”, dice Meyer.

Muchas de las adolescentes que crecieron con Crepúsculo hoy son mujeres abiertamente feministas y en distintas corrientes. Meyer siempre se ha considerado una de ellas. “Siempre seré feminista. No puedo imaginar no creer en la igualdad de los sexos, no creer que las mujeres son seres humanos plenos que deberían tener las mismas oportunidades y derechos que los hombres”, declaró.

La escritora Natalie Wilson, entre otras, la han criticado por hacer su propia definición de feminismo. Meyer aboga por lo que hoy podría entenderse como sororidad; es decir, que las mujeres se apoyen y dejen de lado las críticas destructivas. Sol de medianoche se gestó en 2008, pero una filtración detuvo a Meyer. “Fue la experiencia de escritura más difícil que he tenido”, reconoce.