Reinan el futbol y la violencia

Rosa Cielo Gómezocaña Dávila obtuvo una mención honorífica.
Rosa Cielo Gómezocaña Dávila obtuvo una mención honorífica.

El Salón de la Plástica Chiapaneca 2026 regresó a la Galería de Arte Contemporáneo del centro cultural Jaime Sabines; la muestra reunió 44 piezas de pintura, escultura y grabado.

Con una bolsa de 97 mil pesos repartidos en cinco reconocimientos, el jurado seleccionó a Ximena Gómez Álvarez en la categoría de Pintura, Daniela Silván Márquez en Grabado y Alberto Jiménez Gutiérrez en Escultura; cada uno recibió un premio por adquisición por un valor de 25 mil pesos.

Además de los tres premios mayores, otorgaron dos menciones honoríficas con un valor de 11 mil pesos para Rosa Cielo Gómezocaña Dávila y Eduard Vázquez Hernández, “Kishato”.

Lo bueno

Durante su intervención en la ceremonia de premiación, la pintora Masha Zepeda Macías destacó la alta participación de artistas en la convocatoria 2026, sumando 129 propuestas recibidas, siendo la escultura la que tuvo mayor número de postulantes.

Se seleccionaron 44 obras, que para beneficio de los espectadores tuvieron variedad entre sus expositores. Lejos quedaron las muestras en las que figuraban los mismos nombres de siempre, de “los maestros” y sus aprendices; esta vez el público pudo observar piezas irreverentes, crítica hacia la narcoviolencia y la presencia del mundial y sus contradicciones con la realidad mexicana.

También destacan las técnicas menos tradicionales: serigrafía de gran formato, pintura sobre vidrio, sobre cuero o caucho, el uso de luz artificial o referencias a lo digital desde lo tradicional. Después del escándalo de la categoría de escultura en años previos, la muestra se recuperó con la recepción y presentación de obras diversas en esta edición. Sobresale la participación de muchos estudiantes, y quizá estamos ante los primeros pasos de algún nuevo exponente que evolucione de manera importante en el estado.

El Salón cumplió con su objetivo de diversificar los espacios para todas las generaciones y con un criterio más abierto para los expositores.

Lo “malo”

El “estilo Unicach”, también conocido como “pintura sobadita”, es una constante que se resiste a buscar un camino propio. Es quizá la última herencia de la academia en la obra chiapaneca. También vuelve las piezas “inacabadas”, el grabado de estampilla y algunas fusiones interesantes entre la presentación de la gráfica con textiles o en formatos 3D.

La maestra Zepeda lamentó que el recurso siga siendo limitado para los exponentes, por lo que seis menciones honoríficas fueron sin apoyo económico. También apuntó al hecho de que la técnica del dibujo quedó fuera de las disciplinas.

La arquitectura y las disciplinas modernas tampoco tienen cabida en estos espacios, y vale la pena preguntarse si la tendrán.

Lo feo

Sin duda, el centro cultural sigue siendo el mamotreto del arte por excelencia. La rehabilitación del parque le ha venido bien, aunque no podemos decir lo mismo de su sala de exposiciones, que no está hecha para recibir a multitudes durante estaciones cálidas.

Eso y el ejemplar sistema de seguridad, que consiste en una barra atravesada para no ingresar antes del inolvidable corte de listón, nos recuerdan que si lo que buscas es disfrutar la obra con detenimiento, es mejor visitarla cuando haya menos personas; así te ahorras el calor humano y una que otra enfermedad viral.