Relieve de Placeres llega a Antropología

En 1968, un grupo de saqueadores fragmentó el Relieve de Placeres (se realizó en los años 450 y 600 d. C.) en 48 piezas y lo cubrió con un polímero llamado Mowilith, “que evitaba que fuera disgregado”, para ser vendido en Nueva York; los fragmentos fueron embalados y transportados en una avioneta.

La pieza mide 8.39 metros de largo y 2.48 metros de alto; en ella se representa a un joven gobernante en compañía de dos ancestros divinizados que le entregan elementos de poder y fertilidad; 54 años después, ya en la tercera y última etapa de conservación que empezó en 2018, el Relieve de Placeres será terminado para tener como hogar permanente la Sala Maya del Museo Nacional de Antropología, en diciembre.

“Los expertos encargados de esta fase —coordinados por los restauradores Nora Pérez Castellanos y Armando Arciniega Corona, del Instituto de Investigaciones Estéticas y la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural— identificaron que los pigmentos usados en la policromía del relieve son óxidos de hierro en distintos grados de oxidación para los colores rojos; negro de humo para las pupilas de los personajes; y blanco a la cal para uñas y otros detalles en los ojos”, indicó el perito del Museo y coordinador del proyecto de conservación, Sergio González.